De cuando me abdujo aquel alienígena.
Quien me conoce desde hace tiempo sabe de mi debilidad por los relatos de ciencia ficción. Así que, cuando leí la propuesta de Luferura para el relato juevero de esta semana, no pude resistirme: «El primer contacto con un alienígena». Al final, sin embargo, no ha salido de tanta ciencia ficción como esperaba. Aquí les dejo mi aportación, con la sospecha de que igual les descoloca un poquito, como lo hizo conmigo. Y, si les apetece leer más relatos jueveros sobre este primer contacto con un alienígena, pueden pasarse por su blog, La Veleta . La nave no hizo ruido al posarse en el centro de mi dormitorio. Solo apareció, desprendiendo esa luz violeta y fría que huele a metal oxidado y a insomnio. De ella bajó una criatura de extremidades demasiado largas, ojos vidriosos y una piel gris que pareció absorber la poca vitalidad que me quedaba. No puedo precisar cuándo ocurrió, pero presiento que lleva meses instalado al borde de mi cama, observándome sin pestañear. No necesita habl...







