viernes, 27 de junio de 2014

Este jueves un relato: ESCENAS DE PLAYA


En mi isla, allá en el norte, aún existen playas agrestes esculpidas en la lava, al pie de acantilados o en refugios de la fatigada costa. Playas con escasa arena o de rocosas sendas. Playas negras que estoicas soportan las embestidas furiosas del oleaje casi perpetuo. Y cuando el mar se atempera, pequeños y mayores bajan a disfrutar del baño en piscinas naturales de aguas mansas, cristalinas y poco profundas; o se atreven a cabalgar las altas ondas que el viento erige como colosos efímeros que mueren raudas en la orilla temeraria.

En mi isla, acá en el sur, al abrigo de los alisios la arena se acomoda en llanuras rubias formando dunas que el mar cercano refresca; o se mezcla con callados en la desembocadura de los barrancos, en domesticados paraísos donde el sílice se torna más oscuro a la sombra de urbanizaciones “a pie de playa”.  


Soy isleño. Pocos han sido los días de mi vida en que no he contemplado, lejano o cercano, el inmenso océano que nos envuelve; y pocos los recuerdos que no posea la reminiscencia, aunque sea efímera, del rumor del mar, el aroma salino o los destellos del sol o la luna sobre el agua tranquila.

“Vete a bañar”, fue su orden cuando la bese por primera vez, tumbados en la arena de Las Canteras, sorprendida y sin saber que hacer. ¡Fue el chapuzón más feliz de mi vida! Catorce años han pasado y seguimos nadando juntos; y ahora con nosotros, nuestra pequeña sirena.
ibso

Más relatos de "escenas playeras" en el blog de San: Y nacimos casualmente

Autor de las fotografias: ibso



viernes, 6 de junio de 2014

Este jueves un relato: Mundo laboral


Me miró con su inquietante ojo biónico (en los últimos años aquellos implantes se estaban haciendo cada vez más habituales entre los altos directivos de la empresa, transformándose poco a poco, de humanos en máquinas).

—Sr. Smith —gritó desde el otro lado del foso—, nos interesa su creatividad. Desde la esterilización de la raza es un bien cada vez más escaso entre los humanos clonados en laboratorio. Sabe que nuestras condiciones son ventajosas…

—«Y no tengo elección» —pensé.

—Esa actitud no es sana, sr. Smith —gruñó una voz metálica a mi espalda.

Era uno de los amos, completamente mecánico.

—¡Joder! —me dije—. Nunca recuerdo que “las latas” pueden leer la mente.

Como castigo, el robot rozo mi brazo izquierdo. La descarga chamuscó la carne y me hizo retorcerme de dolor en el suelo.

—No —pareció reír—, no tiene usted elección.

Las ventajas “laborales” de ascender de simple cobaya de noria a eslabón creativo, consistían en subir un nivel social, lo que me permitiría tener un descanso de ocho horas al día y dos comidas.

Cuando me enchufaron al escáner cerebral corporativo estuve seguro de una cosa: nunca cobraría el paro.
 ibso

Más relatos del "mundo laboral" en el blog de Encarni: Brisa de Venus

Fuente de la fotografía: Megaodd
Autor: Daniel Arnold-Mist