sábado, 19 de febrero de 2011

Los colores del alma

Eloisa se sentaba cada mañana en aquella mesa del rincón de la gran sala donde los niños jugaban. Adrián, el psicólogo del orfanato, nunca la había visto sonreír desde que llegara, un día lluvioso de febrero, pocas semanas después de la muerte de sus padres en el gran terremoto que sufrió el país. Tenía cinco añitos y sabía que con esa edad sería muy difícil que la adoptaran.

Esa mañana le había traído un regalo. Se acercó y puso ante la niña un cuaderno de dibujo y una caja grande de rotuladores de colores. La niña lo miró. Su pena se derramaba seca por sus pequeños ojitos azules y desgarraba el alma de cualquiera que la mirara.

- ¿Quieres pintar Eloisa? – le preguntó con un nudo en la garganta.

Ella no dijo nada, ningún gesto apareció en su rostro. Abrió la caja y se puso a pintar, en silencio, garabatos de colores sobre aquella cuartilla blanca. Cuando terminó, Adrián se acercó nuevamente a ella. Maravillado, pudo contemplar uno de los dibujos más hermosos que había visto nunca en un niño de su edad. Había utilizado todos los colores, que ahora, aparecían esparcidos por la mesa. Todos menos uno, que permanecía dentro de la caja: el de color negro.

Se alegró mucho ya que pensaba, ingenuamente, que Eloisa no estaba tan mal como había supuesto.

- Puede que al ser pequeña no haya comprendido el significado de la ausencia de sus padres en toda su magnitud – le había comentado a una cuidadora al día siguiente.

Los días pasaban lentamente y Eloisa seguía sentándose en su mesa del fondo dibujando garabatos con sus rotuladores de colores. Y cada día la preocupación de Adrián iba en aumento. Los dibujos de la niña eran cada vez más sombríos, los vivos colores que utilizara al principio estaban siendo sustituidos gradualmente por otros más apagados que mezclaba con el negro.

Meses después de empezar con esta terapia, Adrián se quedó desolado. Eloisa había cubierto completamente la hoja de papel con una gama de grises hasta llegar al negro. No aparecía a la vista ni un poquito del blanco del soporte, incluso había pintado parte de la mesa. Todos los colores permanecían dentro de la caja y en su mano, agarrándolo con fuerza, el único que había utilizado: el rotulador negro. El dibujo trasmitía la misma pena que había contemplado en sus ojos los primeros días.

Al día siguiente, Adrián se sentó al lado de la niña y volvió a darle la caja de colores y el cuaderno aunque sabía que aquello ya no estaba ayudando a Eloisa. Ella cogió nuevamente y para su impotencia, el rotulador negro. Pero esta vez la niña no pinto ningún garabato, se limitó a contemplar la hoja en blanco y tras unos minutos eternos, miro a Adrián y le dijo:

- Este color ya no pinta.

- Pero si ni siquiera lo has intentado – repuso el psicólogo. Y cogiendo el rotulador de las manos de la niña hizo un trazo en la cuartilla.

Para su sorpresa, ella cogió la hoja y la arrugó, tirándola seguidamente al suelo y volviendo a repetirle:

- Este color ya no pinta - le dijo mirándolo fijamente a los ojos, pero esta ves con una gran sonrisa que le llenó el corazón de alegría. Era la primera vez que había visto sonreír a Eloisa. Sus ojos habían cambiado, ahora eran alegres y risueños.

Adrián comprendió que, sin saber como, la niña había salido de su luto. Desde aquel día comenzó a jugar con los demás niños, su buen humor y su alegría contagiaba a todos los que estaban con ella. Siguió pintando pero ahora utilizaba todos los colores indistintamente, incluso el negro.

Con poco mas de seis años, para la alegría de sus cuidadores, una pareja joven que no podía tener niños se encariñó con ella y la adoptó.

Eloisa creció feliz y se convirtió en una afamada pintora. Regresó un día al orfanato. Adrián seguía trabajado allí.

- ¡Qué viejo estas tío Adrián! – le dijo con una sonrisa.

- Los años pasan para todos mi niña.

Y se fundieron en un tierno abrazo.

- Tengo un regalo para ti – le dijo Adrián abriendo el cajón del escritorio de su mesa. De el sacó el cuaderno de pintura con todos los dibujos que hizo Eloisa mientras estuvo allí.

- Lo he guardado todos estos años. Son tuyos.

Eloisa cogió el regalo, sacó del bolso su rotulador negro favorito y firmó cada uno de sus dibujos de infancia. Al terminar se los devolvió a Adrián; todos menos el primero que hizo.

- Quiero que te los quedes tú,... ahora que soy una pintora famosa tienen mucho valor.

- Sabes que nos es por su valor material por lo que los acepto – y señalando el que quedaba en las manos de Eloisa le dijo con una sonrisa:

- Te quedas con el más bonito.

- Aún no lo entiendes, ¿verdad? – y diciendo esto escribió una dedicatoria en la esquina inferior de la obra y se la dio a Adrián para que la leyera.

Adrián no pudo contener las lágrimas al comprender, en aquel momento, lo que ningún libro o universidad podría haberle enseñado: "el alma de Eloisa estaba tan llena de dolor por la muerte de sus padres que lo único que cabía en ella era EL NEGRO de la amargura y la pena. Pero los demás colores seguían existiendo en el mundo y su corazón, que no podía absorberlos para ser feliz, los plasmó en aquellas cuartillas para que no se perdieran. Con cada dibujo, su alma se deshizo poco a poco del negro y comenzó a captar los demás colores hasta que nada quedó de su luto y pudo volver a sonreír".

Adrián, tras leer nuevamente la dedicatoria, le devolvió el dibujo a Eloisa.

Esta decía:

A mis primeros padres, porque su amor nunca me abandonó y me hicieron sentir los colores cuando en mi alma no existía más que el negro
Safe Creative #1102158499961

Imágen: Drago. Cabildo Insular de El Hierro. http://www.elhierro.es/

33 comentarios:

  1. Esto es un sueño que tuve anoche. Espero que os guste.
    Ibso.

    ResponderEliminar
  2. impactante a la vez que hermoso .
    unbesazo

    ResponderEliminar
  3. Porque parece que el negro lo llevaba ella siempre puesto.
    Precioso.

    ResponderEliminar
  4. Los niños sí saben de colores y cuándo uno ya no pinta más. O cuando falta. O cuando se utiliza en cualquier lugar en el que no lo usaría un adulto.
    Emotivo texto.

    ResponderEliminar
  5. Se me aguaron los ojos, mi niño. Magníficamente escrito. El mensaje es para tener siempre presente. Los niños son también nuestros maestros.

    dos abrazos y dos besos

    ResponderEliminar
  6. Ibso... fantástico, de veras.
    Será un sueño, pero parece un cuento digno de ser publicado.
    Abrazo. Jabo

    ResponderEliminar
  7. Tan tierno, tan bello, como tu inconsciente. Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Bellísimo, Ibso; me has vuelto a conmover (de verdad de la buena :))

    Supongo que el sueño estará transformado en un relato que, por cierto, has contado de forma fluida y sabiendo atrapar desde la primera linea. Te felicito...

    A mí no me cabe ninguna duda de que los niños y los animales son auténticos maestros, pero en esta sociedad tan materialista y escéptica se les sobre protege y además se les margina; casi nunca nos adentramos en su mundo emocional... ¡cambiarían tantas cosas!

    Estoy convaleciente de una fuerte gripe, Ibso, y llevo cerca de una semana sin asomarme por la bloggosfera... Te estoy inmensamente agradecida porque tu bonita historia me ha animado a hacerte este comentario...

    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Los sueños sueños son y nos crea unas ilusión de ver grandes relatos como el que nos cuentas,

    Saludos

    ResponderEliminar
  10. ANUSKY66: Las almas son inquebrantables y siempre buscan estar llenas de “color”. Un abrazo.

    MARIAJESUSPARADELA: Al final su rotulador favorito era el de color negro, quizás porque le recordaba como curar su alma. Un abrazo.
    P.D.: siento no haber participado en la semana del gusto, pero no se me ocurrió algo medianamente interesante.

    EL GAUCHO SANTILLÁN: Me alegra que le gustara amigo Gaucho. Un abrazo para ti también.

    PEDRO OJEDA ESCUDERO: Mi hija se fija mucho en los colores, aprendió a distinguir la mayoría antes que muchos de sus compañeros de guardería. A principios de enero le hizo un comentario a su madre relacionando colores, olores y personas; y no solo nos reímos con su ocurrencia, sino que alucinamos con su forma de ver el mundo. Un saludo

    MARILUZGH: ¡Oye!, que “canarión” te quedo lo de “mi niño”. Me ha gustado mucho. Supongo que sabes que para los isleños canarios es una forma muy cariñosa de tratar a los demás. Un abrazo grande para ti.

    JABO: ¿Recuerdas tu primer comentario en este blog?. Era mi primer relato “Mirando las luces eternas” y te gustó parte del prólogo donde decía: “Los cuentos te pueden hacer soñar, y los sueños, al contrario que las pesadillas, son imágenes de nuestro mundo feliz”. En este caso me ocurrió al revés. :) Un abrazo amigo.

    EMEJOTA: llega un momento en que las palabras son mucho más que sonidos o signos escritos que representan ideas o conceptos. Estoy descubriendo que vuestras palabras se están metiendo poco a poco en mi inconsciente y me está convirtiendo en mejor persona. Gracias por tu bonito comentario. Un abrazote.

    MAR SOLANA: Siempre se conmueven con mayor facilidad las personas más sensibles y con mayor empatía. Desde que te conozco sé que tú eres un alma hermosa.
    Lo que recuerdo del sueño es el de unos niños pintando en blanco y negro, uno de ellos subido a un árbol, otros haciendo sombras con los dedos como si fueran pinceles...y la sensación de la falta de color, de alegría, de esperanza. No podía olvidar esa sensación y sabía que tenía que escribir lo que me estaba quemando por dentro. De hecho, incluso después de plasmar lo que has leído, seguí todo el día pensando en ello, ¿no sé si me explico?.
    Cuídate mucho que las gripes están viniendo muy fuertes este año. Un abrazo amiga.

    JOSE: Los sueños solo son realidades no materializadas. Cuando el sueño es muy difícil o muy grande para realizarla una sola persona o en una sola vida, se suele consolar pensando que “solo” era un sueño, una quimera de algo irrealizable.
    ¿Cuántas personas durante siglos soñaron con volar?. ¿Cuantas murieron sin hacer realidad lo que soñaban?. Pero soñando avanzaron un poquito en su vida para que en un futuro si hiciera realidad sus utopías. Un abrazo.

    Gracias a tod@s por conversar en el camino. Ibso

    ResponderEliminar
  11. He cambiado un poquito el relato, concretamente en lo que se refiere a la forma de morir sus padres: "un accidente" por "el gran terremoto que sufrió el país". De este manera hago que Eloisa sea la niña rescatada por Salva e Hidalgo de la entrada anterior. Espero que no os importe este pequeño cambio que no afecta en nada al relato.
    Ibso.

    ResponderEliminar
  12. El color negro ese color que se viste de luto y de tristeza, aunque la vida misma está vestida de todos los colores.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  13. Hola estimado Ibso , despues de escribirte el comentario , creo que lo he perdido y no se ha publicado , y espero volver a escribirlo porque aún tengo lágrimas en los ojos por la emoción que has sido capaz de transmitirme a medida que íba leyéndote.

    Un relato magnífico digno de ser publicado.

    Hay momentos en la vida cuya tristeza es tan enorme que nos embarga por completo y necesitamos nuestro tiempo hasta que todo vuelve a su cauce normal.Su compañero , capaz de ayudarla a afrontar y reflejar esos duros momentos fue el color negro , hasta que de nuevo volvió a brillar en su corazón el arco iris.

    Un Abrazo grande.

    ResponderEliminar
  14. El relato me ha emocionado Ibso. Me gusta mucho la idea de los colores. Yo me fijo con qué colores pintan mis hijos, siempre he tenido curiosidad por ello. Gran relato Ibso, grande! Besos.

    ResponderEliminar
  15. Qué bonito relato lleno de ternura y colorido.
    Los niños aman el color,porque así debería ser para todos ellos:un mundo de color.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  16. Me quedo sin palabras, precioso. No hay como dejarque un niño se exprese, un saludo

    ResponderEliminar
  17. Ibso, puestos a imaginar mejor hacerlo en color o con muchos colores, porque la infancia tiene toda la gama de ellos, el color negro es demasiado real, tan real como la noche. Pero ahí esta la luz de la infancia con su bello colorido.

    Un bonito sueño, y un bonito cuento.
    Abrazos.

    ResponderEliminar
  18. MARÍA: Es muy cierto que en nuestra cultura el negro es sinónimo de luto, por eso lo elegí como color principal de la simbología de la pena de Eloisa. En otras culturas es el blanco. Este pretendía ser una reflexión de cómo el amor es capaz de hacernos ver todos los colores (entiéndase “color” como todo lo que nos hace sentirnos felices), incluso cuando sentimos tanto dolor, incluso cuando los que nos amaron ya hayan muerto físicamente. Un abrazo.

    CERYNISE: No sabes que satisfacción es para mí, un novato aprendiz de escritor, poder trasmitir los sentimientos y pensamientos que alberga mi corazón, y poder conmover a personas como tú, que solo me conocen por lo que escribo en este mundo virtual. Todo lo que hay en este blog gira sobre el mismo eje: caminar hacia un mundo mejor. Pero se desde siempre que algo tan grande necesita de muchas manos, de muchos corazones, de muchos sueños y esfuerzos. Y esto no es posible sin cultivar la empatía, y para ello hay que estar bien con uno mismo: solo las personas BUENAS podrán construir un mundo BUENO. Yo solo intento aportar mi humilde granito de arena. Un abrazo grandote.

    FELICITAT: Con mi hija he ido descubriendo que ella ve el mundo con un color mucho más intenso. A los adultos les pasa como a la ropa, cuyos colores se van apagando con cada lavado. Un abrazo.

    UKA: Bienvenida a mi casa, amante de los viajes en tren. He de decirte que en la isla donde vivo no hay trenes, pero tiene unos senderos bien señalizados para darse largas caminatas y admirar pausadamente unos paisajes maravillosos.
    Sueño con un mundo de color no solo para los niños, quizás en un futuro no muy lejano. Un abrazo.

    MARIAN: Rescatemos entonces al/la niñ@ que llevamos dentro y dejamos que nos hable y nos haga encontrar un mundo más sencillo y feliz. Un saludo.

    ENCARNI: Físicamente el negro es la ausencia de color y el blanco la combinación de todos (siempre dentro del espectro visible de la luz). Por eso supongo que el negro se asocia a la sensación de vacío o ausencia que deja el luto o el dolor y por el contrario, decimos que nos sentimos luminosos, iluminados o blancos, en los instantes de felicidad. Pero todo esto solo son abstracciones de nuestra mente para tratar de explicar nuestra emotividad. Los niños, con su luz interior, aún contemplan el mundo con los colores realzados, y para ellos el negro o el blanco son solo dos colores más. Un abrazo.

    Gracias a tod@s por conversar en el camino. Ibso.

    ResponderEliminar
  19. Hermoso y triste relato , un sueño, donde la niña ve el mundo en colores, como un arco iris y el color negro es el dolor que guarda en la caja lo guarda también en su corazón y en su doloroso sentir del alma.

    Abrazos de MA para ti.

    ResponderEliminar
  20. Gracias Ibso por seguirme el blog ,desde este momento también te sigo desde este estupendo espacio virtual de tu blog.

    Abrazos fraternales de MA .

    ResponderEliminar
  21. Uf que has hecho derramar lágrimas!!!!

    Bellísimas letras y muy optimistas también... Me quedo con la dedicatoria al final...

    Besos

    ResponderEliminar
  22. Me ha encantado el vídeo. Ya estoy pasando la bola. Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  23. Maravilloso, Ibso, es un relato realmente emocionante, tierno y lleno de amor a la infancia. Me ha gustado mucho, enhorabuena.
    El video tambien es muy bueno, y de alguna manera también tiene la infancia como protagonista. Es tiempo de actuar.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  24. Hola Ibso
    Lindo sueño que hoy colorea esta página con un sentimiento tan hermoso. Te felicito por ese maravilloso don para expresar en palabras lo que seguramente guardas en tu alma.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  25. El sueño es bastante significativo y dice mucho de la necesidad de felicidad del ser humano desde que uno existe.
    Felicidades por contarnos ese maravilloso sueño.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  26. Un sueño? Vaya que sueñas lindo! Un triste sueño con final feliz. La verdad es que parecía una historia real, Ibso. Excelentemente bien escrita.
    Un beso grande para ti.

    ResponderEliminar
  27. Cada persona lleva el luto de una forma diferente. Los niños lo entienden de una manera especial. Los colores...buena forma de eliminar la tristeza interior de una persona.
    Saludos

    ResponderEliminar
  28. Un texto emotivo para entender la vida, la muerte, el dolor y de nuevo la vida.
    Nada de lo que no ames te causará dolor, pero sin los colores del amor la vida es gris y sombría.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  29. Que sueño más interesante, curioso que no utilizará precisamente el color negro que simboliza la ausencia de color, sería por que a partir de ese momento veía su vida plagada de colores que antes ni siquiera conocia...la muerte no viste de negro por casualidad.
    Agradezco que una pluma de cristal te atrajera hasta mi oscuro desván.
    Un saludo!

    ResponderEliminar
  30. MA: Bienvenida a mi humilde casa.
    Los personajes de mis relatos suelen ser “especiales”. En este caso Eloisa plasmaba en el papel los colores que no podía asimilar su alma. Al principio todos menos el negro, al final solo el negro porque los demás volvieron a formar parte de ella. Es una alegoría de cómo siempre se puede contar con que el amor para sacarnos del dolor. En este caso en su corazón, a pesar del sufrimiento por la pérdida de sus padres, seguía conservando el recuerdo del amor que estos le dieron en sus cinco añitos de vida y ellos, de alguna manera, la ayudaron a seguir adelante.
    Un abrazo.

    LA NOVIA: Me alegro enormemente de que te haya gustado. Aunque suelo narrar situaciones difíciles en mis cuentos, siempre intento dejar una salida, una esperanza para seguir caminando, y si es posible, aprendendiendo de lo vivido. Un abrazo.

    EMEJOTA: Gracias por pasar “la bola”. Un fuerte abrazo para ti también.

    JOSE VTE.: Últimamente hay niños pequeños en mis relatos, seguramente porque soy un padre primerizo y mi hija me ha recordado mi propia infancia y los momentos felices que disfruté en mi niñez. Un abrazo.

    CARMEN ROSA: Lo que guardo en mi alma no serviría de nada si no lo compartiera. Hay mucha tristeza en este mundo, muchas cosas que deben cambiar. Construir un mundo mejor solo es posible con personas mejores, con alegría, optimismo y amor. Yo solo intento, modestamente, aportar mi granito de arena, de ayudar en lo que pueda. Estas historias, aunque ficticias, intentan hacer reflexionar y mirar las cosas desde un punto de vista positivo, de crecimiento y de empatía hacia todo lo que nos rodea. Un abrazo.

    JOSE ANTONIO CABRERA RAMÍREZ: Nuestra felicidad se encuentra en los demás, se encuentra en los ojos del niño que sonríe cuando se mitigó su hambre, se encuentra en la gratitud de la persona que se siente acogida en nuestras costas después de arriesgar su vida en una patera, se encuentra en los pequeños actos que se hacen diariamente por ayudar allí donde podemos hacerlo, cuando lo hacemos desinteresadamente por los que sufren, por los que nos necesitan. Un abrazo.

    STEKI: La verdad es que el sueño no fue exactamente así. Supongo que todos tenemos sueños que nos despiertan fibras dormidas y las sensaciones que nos quedan tras despertar, a veces, se plasman en acciones como este cuento o cualquier otra que nos sorprenden a nosotros mismos. Un abrazo grande para ti.

    CALVARIAN: Todos sufriremos el luto en algún momento de nuestra vida. Este cuento solo pretende ser una alegoría de cómo el amor es un instrumento muy poderoso para sacarnos de ese dolor, aunque ese amor sea un recuerdo y, paradójicamente, del motivo de nuestro luto. El “color” siempre está ahí, pero hay que tener mucho valor para volver a sentirlo cuando el “negro” es tan grande. Los niños suelen afrontar mejor sus miedos que los adultos, porque ellos aún no tienen la experiencia del fracaso. Saludos.

    CAMINO A GAIA: Es curioso como el amor y el dolor están tan próximos. Si no amas no sufres, pero como bien dices, que mundo más gris y sombrío sería ese. Por eso, para mí, el verdadero valor es el de aquel que siempre busca amar, aunque haya sufrido el dolor mil veces. Un saludo.

    EURICE: Si enciende una pequeña luz en la oscuridad, veras un pequeño mundo en gris. Si enciendes dos pequeñas luces en esa oscuridad, veras un poquito de color. A medida que haya más luz, lograras maravillarte con todos los colores del universo. El negro es solo un velo que esconde una maravilla. Quizás solo sea cuestión de tener valor para encender una pequeña lucecita que nos ayude a ver.
    Bienvenida a mi humilde casa.

    Gracias a tod@s por conversar en el camino.
    Ibso.

    ResponderEliminar
  31. Precioso relato Ibso...cuando pierdes a alguien muy querido cuesta desprenderse del negro...hasta que llega el día que el negro se va diluyendo para transformarse en luz y color...besooss

    ResponderEliminar
  32. MARITA: Esa era la idea. Aunque lo normal es utilizar el negro para mostrar la pena, quise hacerlo justo al revés ya que me pareció más idóneo para mostrar la alegoría del luto y su relación con los colores.
    Me alegro que te haya gustado.
    Un abrazo.
    Ibso.

    ResponderEliminar