RETO JUEVERO del 13 DE AGOSTO
En esta ocasión convocan y dirigen las artesanas de la palabra, Patricia y Rosana, que desde su blog nos proponen jugar con noticias ¿verídicas? de la prensa escrita. Proponen varios titulares para que elijamos el que más nos sugiera o inspire. Yo elegí este:
La inspiración me vino tarde, pero aquí está este pequeño homenaje al gran Ibáñez y a sus inolvidables personajes de Mortadelo y Filemón.
Espero que os saque unas risitas.
La L.I.A.
El Busby —exmilitar retirado de la Guardia Real inglesa—, con su característico humor de mil demonios, dio un puñetazo descomunal sobre la mesa, haciendo saltar por los aires su taza de té, la bandeja de pastas y, casi por un pelo, la tablet de su nieta Virusa, que esta, previsora, izó en vilo antes del golpetazo de su abuelo.
—Goodness gracious! ¡Ejes un inútil, Fidebuá! —bramó con el rostro rojo como un pimiento—. ¡Nuestros operativos de la L.I.A. jan vuelto a jacer el ridículo más espantoso!
Sobrasada (disfrazado de atracador de los años veinte con antifaz, traje a rayas y una metralleta de chocolate) y Fidebuá (con un ojo morado, boina ladeada, pañuelo al cuello y la ropa hecha jirones) entraron en la oficina con la cabeza gacha.
—Mais, Boss! —protestó Fidebuá agitando los brazos con su marcado acento francés—. ¡L'plan era perfecto! Sobrasada tenía que ir al Banco de Bremen, sacar la bomba de mostaza que le fabricó la petite Virusa y exigir todo el dinero.
—¿Y qué fue lo que pasó, pedasso de fool? —gritó Busby, blandiendo un paraguas de mango de acero con intención de ensartarlos.
—¡Culpa de la dislexia, Boss! —se justificó Sobrasada, mientras se transformaba velozmente en un conejito de Indias para esquivar el paraguazo—. Las letras de la fachada me bailaron en los ojos y en vez del Banco de Bremen entré corriendo al Banco de Semen. ¡Y no solo eso! Al gritar «¡Tengo una bomba!», la «m» se me traspapeló y chillé: «¡Llevo una boba y no dudaré en usarla!».
A su lado, Virusa, la pequeña genio de diez años, ni siquiera levantó la vista de su portátil mientras ajustaba un algoritmo.
—Técnicamente —intervino la pequeña con voz resabida—, la probabilidad de que un disléxico confunda la semántica de la amenaza en un entorno de estrés era del noventa y cuatro por ciento, abuelo.
Fidebuá se llevó los puños a las sienes, al borde del colapso.
—¡Sacrebleu! ¡Animal! ¡Confundiste la entidad financiera alemana con una clínica de fertilidad y la amenaza con una bobada!
—¡Si la cajera ni se inmutó, Fidebuá! —añadió Sobrasada, volviendo a su forma humana—. Me dijo que para atracar el Banco de Semen cargando una boba necesitaba la Autorización Formulario 104-B y dejar una muestra en un vasito de plástico. Me dieron el ticket B-042 y me mandaron a sentar junto a un señor que llevaba tres horas leyendo una revista Pronto de 1991. Al final, como la muestra no me salía, llené el vasito con mayonesa de la cafetería, pedí la Hoja de Reclamaciones y me fui.
El Busby, echando humo por la pipa, sacó un cañón de la Primera Guerra Mundial de debajo del escritorio.
—¡Enough! ¡Os voy a jaser una exthacción de muelas a kañonassos!
Nota del autor: la L.I.A. es una organización ultra secreta donde ni sus propios miembros saben a ciencia cierta que significan las siglas. Parece ser que hay un consenso con la "L" que sería de "ladrones". Con la "I" ya no parece estar tan claro, pero teniendo en cuenta la variedad de nacionalidades de sus miembros, podría ser muy acertado pensar que es de "internacionales". Lo que nadie sabe es de que coño es la "A". A todo esto, en el mundillo y a modo de sorna, se les conoce como "L"adronzuelos "I"ncompetentes "A"maters.
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