sábado, 18 de julio de 2015

LAS SEMILLAS DEL CORAZÓN (participación en los relatos jueveros: "Flores y colores para inspirar relatos")

En esta ocasión el juego es conducido por Dorotea desde su blog "Lazos y raíces". Ella nos propone un relato inspirado en flores y/o colores, designando a cada participante una imágen florida. A mí me tocó la que podeís ver más abajo. 

Después de mucho divagar, se me ocurrió escribir sobre un tema que, en su día, me inspiró una amiga mexicana llamada Sara O. Durán. Como "se me fué de madre" en cuanto a la extensión, lo he dividido en dos partes. La segunda la publicaré fuera de este divertimento juevero.

Bueno, sin más preámbulos, os dejo con la primera parte de "LAS SEMILLAS DEL CORAZÓN" . ¡Espero que os guste!

La señora Dorotea, doña Tea como la llamaban sus vecinos, vivía en una ruinosa cabaña a las afueras del pueblo fronterizo mal nombrado Pejiguera, al norte, en una de las zonas más áridas y sedientas del país. Su difunto esposo, esforzado labrador y curandero de afición, la había dejado hacía unos años con el corazón colmado y un precario sustento.

Cuentan que al poco tiempo del deceso, doña Tea obró su primer prodigio: cultivar en aquel páramo desierto el más primoroso de los jardines.

Sus vecinos, admirados con tal variedad de flores, con la embriagadora fragancia que impregnaba el aire, con el colorido y la belleza de aquellas delicadas plantas, comentaban que solo unas manos milagrosas podían haberlas hecho florecer.

El boca a boca extendió con rapidez la noticia de aquella maravilla, y pronto comenzaron a llegar gentes de todo el país a la pequeña aldea, ávidas de admirar aquel oasis y conocer a tan sublime jardinera.

Y ocurrió que una noche, cuando todos dormían, un forastero sombrío y gris, de riguroso luto, llegó hasta el jardín de doña Tea, se sentó en medio de las flores y comenzó a llorar con el quejido profundo y desgarrador que solo un corazón vacío puede provocar.

Con lágrimas en los ojos permaneció en vela la anciana el resto de la noche. Al despuntar el alba, compadecida de aquel lamento que le era tan familiar, tomó su única posesión de valor y fue al encuentro del extraño.

 —Mi marido, ¡que Dios lo tenga en su gloria! —le dijo arrodillada ante él—, era un hombre bueno y, aunque nunca tuvo estudios, poseía la rara sabiduría del que ama la tierra que lo sustenta y aprecia el tesoro de la gratitud sincera y sin más recompensa. Él me enseñó cómo dar vida incluso a la tierra más ingrata, con dedicación y esfuerzo, con sacrificio y humildad, hasta lograr un vergel como el que tiene ante usted. Él me mostró el valor inmenso de unos ojos agradecidos cuando, con cariño y sensibilidad, con maestría y empatía, curaba una torcedura, un destuerzo, una picadura de víbora o sanaba un mal de ojos, sin cobrar jamás moneda alguna. Conozco su dolor porque fue el mío cuando él murió. Por eso —doña Tea tomó las manos de aquel hombre—, permítame usted que le haga un regalo que le salvará la vida —y depositó tres semillas en ellas—: son mi mayor tesoro, la única herencia que me dejó mi esposo. (Continuará)
ibso

Más relatos de "Flores y colores para inspirar relatos" en el blog de Dorotea:Lazos y raíces

Fotografía publicada por Dorotea en su blog. Desconozco la autoría.

13 comentarios:

  1. ....eso me parece a las series de televisión en donde una se sienta a disfrutar..se emociona con la trama..y de repente...zasss..le ponen el cartelito de.."continuará..."....no se vale!! Esperaré entonces a saber el desenlace de tu preciosa historia...besos..

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    1. Es que iba por cuatrocienta palabras y me pasaba ya tres pueblos.
      Gracias por el comentario. No te haré esperar y espero no defraudar con el desenlace, porque está imaginado pero no escrito.
      Un abrazo.

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  2. Cuenta conmigo para seguir leyendo la historia de doña Tea con la que comparto nombre sintiéndome honrada... a no ser que nos salga bruja y alimente su vergel a costa de otras tierras lejanas previamente fértiles. Un abrazo

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    1. Jejeje, si es bruja es una bruja buena.
      No, no, a doña Tea la imaginé como la bondad personificada.
      Un abrazo y gracias por conversar en el camino.

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  3. Desde luego de que debe continuar... me has dejado con la intriga a tope... Que buen relato Ibso, se te da de lujo narrar historias que enganchan a quienes las leemos y que dejan con ganas de más, de saber cuál es el motivo del sufrimiento de ese hombre más en profundidad, que son esas semillas... que pasará después... a la espera me dejas de saber más...
    Besines...

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    1. Seguiré, seguiré. Lo mejor está por llegar. Espero que te guste.
      Un abrazo y gracias por conversar en el camino.

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  4. Me has dejado con la miel en la boca. Por supuesto que la semana que viene vuelvo, por el desnlace. Pinta muy bién.
    Un abrazo desde lejos. porque hace mucho calor para acercarnos.

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  5. Espero que el dulzor se mantenga hasta el final.
    Gracias por venir a conversar en el camino.
    Un abrazo.

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  6. Ya desde el comienzo la historia se muestra atrapante y bella, llena de esa magia que el texto relata y que esa anciana mujer conoce en su sabiduría. Seguro la segunda parte será igual de esperanzadora.
    Un abrazo

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  7. Dale, que estoy deseando recoger el fruto de esas semillas!! Tu cuento es de esos que se escuchan en la voz de la abuela frente a una chimenea.....
    besos

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  8. Aunque te hubieras pasado 800 palabras, yo encantada. Me recuerda a alguien muy cercano en mi vida y tenía la sensación de conocer ya las palabras que seguían unas a las otras.
    Un beso enorme.

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  9. Es de una belleza de destacar. Emociona y sensibiliza. Doña Tea, es un ser de luz, que por donde pasa la irradia y tu relato, que afortunadamente continuará, se adapta a la propuesta próxima: habla de un lugar de maravilla!!!

    besos y enohorabuena, ha sido un gusto leerte.

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  10. Hay lugares de luz en los que el alma echa raices y logra conquistar esa belleza que cautiva. Pero sin duda el esfuerzo y sacrificio son imprescindibles en todo caminar.

    Un abraz✴

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