martes, 12 de abril de 2011

Vértigo

Había ido aquella noche a contemplar aquel espectáculo tan hermoso como extraño. Sabía que no duraría más allá de unos pocos días: ver brillar el lago con millones de seres luminiscentes era algo que no ocurría todos los días.

Montó el trípode y ajustó la cámara con el dispositivo de disparo automático programado en modo secuencial cada 30 segundos. Se acomodó en su tumbona playera como si se dispusiera a tomar el sol y se relajó con la visión del cielo estrellado.

La noche era perfecta.

Cerró los ojos por un instante... un ruido lo sobresaltó, retumbo en su cabeza como un cañonazo. Con los ojos abiertos de par en par busco su origen, pero el cuerpo no le respondía, no podía moverse,...¡estaba paralizado!.


No podía ni parpadear. Sus ojos se habían quedado mirando fijamente el firmamento. El tiempo parecía haberse detenido pero su angustia crecía por momentos.

Sucedía algo extraño. Cada vez podía ver más estrellas, como si el cielo se le estuviera cayendo encima. Cada puntito de luz de aquellos soles lejanos, que tan bien conocía, se hacía más intenso. Ahora podía ver claramente estrellas antes borrosas... y más... y más.

—Esto es imposible —pensó—. Veo constelaciones, galaxias, estrellas tan tenues que no se pueden distinguir a simple vista.

Absorto olvidó pronto la rigidez de su cuerpo. Aquel firmamento se estaba llenando de luz. Era un espectáculo maravilloso, como el que nunca había contemplado en todos sus años de observación... ni con los aparatos más potentes. Ya no solo era luz blanca, empezaba a distinguir ¡colores!. El negro se diluía en aquel mundo de luz hasta no quedar nada de él. Era noche cerrada pero el cielo ahora brillaba con tal intensidad que empezaba a dolerle los ojos...

—¡Otra explosión! —ahora el estruendo le había resultado familiar—. ¡Es el obturador de mi cámara!

Por fin podía parpadear, recuperó la movilidad de los ojos y poco a poco la del resto del cuerpo. Estaba agotado y le dolían los músculos. Los oídos le pitaban y los ojos le ardían como si hubiera mirado al sol durante unos segundos.

Desconcertado por lo ocurrido recogió el equipo y se marchó a casa. Esa noche no pudo dormir rememorando con preocupación lo que había sucedido. No encontraba ninguna explicación.

Por la mañana comenzaron las pruebas clínicas. A los pocos días le dieron los resultados.

—Es un tumor en el cerebro —le dijo el doctor—. Es bastante grande pero la biopsia muestra que es benigno. Debemos operar de inmediato ya que esta presionando una gran zona y si sigue creciendo podría provocar una aneurisma.

—¿Dónde se encuentra situado el tumor, doctor? —preguntó con preocupación.

—Está entre el lóbulo occipital y temporal, afectando a zonas de la vista y el oído. Puede haberle provocado la “alucinación” que nos ha descrito. Si bien la operación es delicada, ya se ha realizado con éxito.

—¿Y si no me opero, cuánto puedo vivir?.

El doctor ya esperaba esta pregunta, era habitual el miedo a una operación como esta.

—No podría decirle, el tumor es grande pero las funciones cerebrales no parecen haberse visto afectadas, al contrario, la actividad es frenética y no entendemos el porqué.

—No lo tengo claro doctor, voy a pensarlo durante un par de días.

—Como quiera, es su vida. Pero yo le recomiendo que se opere lo antes posible.

Regresó a casa. Quería despejar la mente. Recordó la cámara. Se sentó con ella ante el ordenador y después de insertar la tarjeta de memoria se dispuso a visualizar las fotos de aquella noche. Tenía la vaga esperanza de que ellas le dieran alguna pista para tomar la decisión más importante de su vida... Pero no estaba preparado para aquello: ¡sólo había una foto!, un precioso cielo estrellado con aquel lago de aguas luminiscentes.

Comprendió lo insólito, lo mágico que aquel tumor había hecho en su cerebro: Todo había ocurrido en las décimas de segundo entre la apertura y cierre del obturador de aquella única fotografía...

Foto e inspiración tomada del blog de Tay "BioTay"  http://biotay.blogspot.com/2011/04/la-via-dinoflagelada.html

15 comentarios:

  1. Buen relato, con un final muy logrado.

    Y la imagen es impactante.

    Un abrazo.

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  2. Realmente mágico tu escrito,Ibso...El universo se instaló micronizado en "un tumor"provocando un big bang impresionante...Tremendo y sugerente,el protagonista quiere encontrar la lógica de su circunstancia en el espacio infinito.
    Mi felicitación por tu creatividad.
    Mi abrazo inmenso siempre.
    M.Jesús

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  3. La imagen queda que ni pintada en tu blog :)

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  4. Estas dotado de una inspiración "magnética". Un fuerte abrazo "manito".

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  5. La imagen es de lo más alucinante y la historia es bonita; magistralmente contada.
    Me ha gustado mucho todo el conjunto.
    Besos.

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  6. ¡Bravo! Precioso relato, Ibso. Magníficamente construído. Es un placer leerte, amigo de Las Palmas :)

    abrazos

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  7. Hola, Ibso:

    No sé qué haces pero siempre, siempre, me enganchas a tus relatos, ¡eres un crack! jejeje ;)

    Me ha gustado mucho y me ha transmitido todo lo agridulce de una situación así...

    Pero yo te pregunto: ¿y si... el tumor de tu protagonista no tuvo nada que ver con esa magia? :D

    Un besote, guapo.

    PSD: creo que se te ha colado la "a" inicial de "aneurisma"... Más besos.

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  8. Magnífico, espectacular relato. Has hecho posible que me adentrara en tu historia, como una protagonista más que observaba desde lejos ese cielo azul.

    Un saludo

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  9. impactante relato y sorprendente final !!!
    ya me has dado tema para "rumiar" esta tarde .
    Unbesazo

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  10. Me encantó la imagen, es magnífica, Ibso.

    En cuanto a tu relato, muy interesante que te engancha al irlo leyendo.

    Un beso.

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  11. Hola Ibso; gracias por tu comentario, en mi blog.
    Espero tu tema para el dia del planeta.Me encanta la imagen que has puesto, a ver como sigue esta historia. Quedo esperando. Un abrazo.

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  12. Hola IBSO
    Hermoso relato, me encanta la creatividad que muestras siempre al escribir, me enganchas.
    Un abrazo

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  13. Muy bonito, me gusta como escribes y describes ese momento. Tanto me metí en la historia que todavía me estoy preguntando, y creo que no me operaría. Viviera el tiempo que viviera, querría hacerlo con esa lucidez ¿o alucinación?

    No se voy a seguir meditándolo .

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  14. Muchas gracias a todos por vuestros amables comentarios. Sois mi inspiración.
    Un abrazo a tod@s.
    Ibso.

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