La corbata del alienígena.
La corbata del alienígena.
(312 palabras)
El viento de la tarde sopló fuerte sobre el Parque
Lezama y dejó caer, justo a los pies de Mateo y Sofía, una estrafalaria corbata
de colores fluorescentes. Imaginativos, como todos los niños, enseguida
empezaron a proponer de dónde había salido.
—¡Es de un extraterrestre! —sentenció Mateo con los
ojos abiertos de par en par—. Anoche aterrizaron en San Telmo disfrazados de
ejecutivos para investigar a los humanos, pero a uno se le hizo tarde y la
perdió al salir volando.
Sofía soltó una carcajada y negó con la cabeza.
—Nada de eso. Es la corbata de un payaso de circo
que la perdió mientras hacía malabares sobre un monociclo.
—Eso no tiene nada de raro —protestó Mateo—. Muchos
payasos llevan corbata.
—¡Mentira! Los payasos usan moños gigantes, no corbatas
—discutió Sofía.
—¡Que sí llevan! —insistió él.
—¡Que no! De hecho... —Sofía se detuvo en seco y
señaló hacia la glorieta—. Acabo de ver un payaso allí mismo y no lleva ninguna
corbata.
Mateo miró fijamente al hombre de la nariz roja que
descansaba en un banco.
—¿Ves? ¡Igual es esta! ¡Y se le ha volado! —concluyó
Sofía.
Decididos a resolver el misterio, corrieron hacia
él. El payaso, al ver la corbata de rombos amarillos y violetas que llevaban los niños, se llevó las manos a la cara con sorpresa.
—¡Mi corbata de la suerte! —exclamó, agradecido, mientras se limpiaba los dedos manchados de maquillaje—. Se
me voló del bolso mientras me cambiaba de ropa. ¡Llevaba media hora buscándola!
En recompensa por su honestidad y buena
observación, hurgó en su maletín de los trastos sorpresa y les regaló una enorme piruleta a cada
uno.
Mientras saboreaban el premio, Mateo miró a Sofía con complicidad y le susurró:
—De todos modos, sigo pensando que la corbata era
de un alienígena... y que ese payaso acaba de llegar de Marte.
Ibso
Más corbatas voladoras con Rosana y Patricia.



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