viernes, 18 de septiembre de 2015

Relato juevero: Retrato. "LAS SEMILLAS DE CORAZÓN" 2ª parte


Una semana más me presento ante vosotr@s con un relato para "los jueveros".
En esta ocasión conduce y presenta Juan Carlos Celorio con el tema "Un retrato". En su blog (¿Y qué te cuento?) podéis encontrar los enlaces al resto de participantes. 

Para la participación de esta semana he querido continuar un relato que tenía a medias: "Las semillas del corazón" (podéis leer la primera parte pinchando en el título). Decir que aún no está completo y no se cuando lo estará. Lo siento pero me gusta escribir así.

He usado una fotografía en vez de una pintura, pero creo que valía igual.

¡Espero que os guste!



 LAS SEMILLAS DEL CORAZON 
2ª parte

Sus ojos, aquellos ojos de niña traviesa que me enamoraron en mi juventud, se fueron apagando entre lágrimas y dolor.

Éramos viejos, demasiado viejos para estar vivos, demasiado viejos para sufrir tanto.

¿Cuántos meses han pasado ya? No lo recuerdo, no quiero recordarlo. Todo lo que tenía: trabajo, casa, familia, se fue, no queda nada, tan solo esta fotografía que evita que olvide su cara y, que sin embargo, clava un puñal en mi pecho cada vez que la miro.

Sus ojos estaban tristes y secos, su mirada perdida, su rostro había envejecido de repente y su pelo, aquella hermosa cabellera azabache de antaño, se torno gris en un parpadeo de la memoria.

Yo la besaba, sacaba fuerzas para continuar porque ella me necesitaba. Pero se apagaba sin poder evitarlo, su vida se apagaba como la llama en el pabilo de una vela sin cera.

¡Nadie debería sufrir tanto! ¿Por qué, Dios misericordioso…? ¿Por qué sufrimos tanto?

La guerra se llevó a mis hijos, se llevó a mis nietos, mis nueras y yernos, y cuando ella murió de pena… también se llevo mi vida.

Yo no estoy vivo y, sin embargo, estoy aquí, en otro país, en este jardín de flores donde por primera vez, desde que ella se fue, me he permitido llorar. Y he llorado, he anegado mi alma con las lágrimas durante toda la noche, aferrado a este último recuerdo. Y me he dicho que este sería un buen lugar para ser enterrado.

Pero al alba, de una ruinosa chabola, ha surgido una mujer casi tan anciana como yo y, arrodillándose ante mí, ha enjugado mis lágrimas intentado consolarme. Y ha cogido mis manos, y ha depositado tres semillas en ellas diciéndome: “permítame usted que le haga un regalo que le salvará la vida”. 
ibso

Nota del autor: este texto está dedicado a todos los refugiados de guerras del mundo. Comprender su sufrimiento es el primer paso para querer ayudarlos.

Fotografía tomada prestada del blog "FOTOARTE Cristina Faleroni".

19 comentarios:

  1. Hola Ibso: Veo que también te has enganchado al carro juevero y me encanta porque así volvemos a comunicarnos des nuevo después de tantos años de blog. >pero te aviso, esto es adictivo. (jajaja).
    Una historia tierna y delicada con és el tema del amor los recuerdos y la vejez. Hermoso tema. Quedo a la espera de esta tercera parte. Me encanta como escribes.
    Un abrazote.

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  2. Precioso relato..... "nadie debería sufrir tanto...." Un saludo

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  3. Se me ha congelado la sangre, qué relato tan maravilloso, triste, duro, intenso!
    La vida a veces es injusta y difícil de comprender, tanto dolor nadie lo merece.
    Un abrazo.

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  4. Estremecedor relato. Tienes razón, nadie debería sufrir tanto, y nadie debería de permitirlo.
    Un abrazo

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  5. Tremendo y, por otra parte tan creíble, algo demasiado frecuente aún en ese mundo que aquí adornamos con flores. Me gusta especialmente como has dado belleza a ese rostro que en un primer vistazo de la imagen no vemos.
    Abrazos.

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  6. Lo sentí corto, está muy interesante. Relato y fotografía están muy encajados, perfectos.
    Creo que ni Dios mismo tiene la respuesta a esa pregunta. Me parece que las guerras y el sufrimiento humano es muy injusto. Gran relato, Ibso.
    Un beso

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  7. Un magnífico relato, con una dedicatoria aún mejor.

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  8. Un relato precioso y duro: el dolor al final de una vida. Precioso.

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  9. Comprender a los refugiados...y comprender a una persona es el primer paso para que haya una relación tan grande como la que nombras en tu texto...muchas veces lo más humano y lo más universal es un simple "estar ahi"
    Besos y abrazos

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  10. ¡Cuánto amor y cuánta esperanza, Ibso!
    Tiemblan las entrañas y el corazón.
    Si supiéramos calzarnos los zapatos de los demás, mejor iría todo.

    Gracias por este texto, en serio.
    Un beso enorme.

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  11. Quedo prendada de tu historia y personajes. Ansío saber qué poder tienen esas semillas.
    Un fuerte abrazo

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  12. Los surcos que llenan la cara de esa anciana hablan de una vida dura, abundante en penalidades y sufrimientos. Las guerras. el exilio obligado, la pérdida de los seres queridos. Es lógico ese pensamiento de tu protagonista, "demasiado viejos para estar vivos". Relato crudo y muy real y creible.
    Un abrazo.

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  13. Un relato muy bello y muy triste. Los ancianos me provocan un sentimiento muy especial.

    Un beso.

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  14. La foto es verdaderamente impresionante y la descripción que has hecho de ella y el relato que has creado a su alrededor,es conmovedor hasta la lágrima! Nadie debería sufrir tanto....es verdad, no debería estar permitido que nuestro paso por la vida esté tan lleno de desigualdades...He leído también el otro porque en su momento no lo hice y me ha parecido genial cómo has complementado los dos...ahora nos dejas con las ganas del tercero...
    Un beso

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  15. Se me ha encogido el alma... nadie debería sufrir tanto, que gran verdad... Y entre tus letras se ve el sufrimiento de quien pierde poco a poco lo que más ama pero también se ve el amor que se tiene... me da ternura esa imagen que has elegido, mucha ternura...
    Besines...

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  16. Resumir toda la historia en esa frase que aúna el sentir de todos los hombres de paz "Nadie debiera sufrir tanto" Asi, esos ojos ancianos no tendrían el bagaje triste de tantas pérdidas.
    Un beso

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  17. No lo termines nunca, porque es pura belleza...

    La imagen que has escogido es preciosa y tierna. Tus palabras...han formado un hermoso relato.

    Muchos besos.

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  18. Buenas tardes, Ibso:
    Enhorabuena por tu relato; desconozco qué es lo que te lleva a definirlo como “inacabado”, pero en su lectura funciona como una unidad narrativa que, a su vez, deja abiertos a nuestra imaginación su inicio y conclusión.
    Un abrazo, Ibso.

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