jueves, 16 de mayo de 2013

Convocatoria del jueves: LA FIEBRE DEL ORO



Diálogo intranscendente



—Lo malo de encontrar un tesoro es tener que compartirlo.

—Peor sería no encontrarlo. De todas formas, ¿por qué hay que compartirlo?.

—Porque todos quieren sacar tajada de tu buena suerte.

—¿Y que harías para no compartirlo?.

—Primero, no decírselo ni a tu sombra; segundo, seguir viviendo cómo si no lo hubieras encontrado.

—Entonces... ¿de qué te sirve encontrar un tesoro?.



Reflexión intranscendente


La fiebre del oro es una forma de llamar a una de las debilidades de los seres humanos más común y dañina: la codicia. Casi todos queremos ser más ricos pensando que así viviremos mejor, pero casi nadie se para a pensar que significa “ser más rico” o que consecuencias (si las tiene) puede producir este hecho en nosotros o en los demás.

Hay muchos tipos de fiebre del oro, desde la más literal basada en la búsqueda de “algo” muy valioso; hasta otras, no tan evidentes, como el acaparamiento de poder.

Y para todos aquellos que se puedan estar preguntando qué consecuencias tiene “la fiebre del oro”, es decir, la codicia; no tiene más que mirar a su alrededor: la crisis económica en los países del primer mundo, las guerras o las hambrunas en otras partes, incluso algunas mal llamadas “pandemias”, son los efectos terribles que provocan los actos de unos pocos enfermos por esta fiebre.

Y lo peor de todo es que esta debilidad es vista por muchos como un hito a conseguir, un estilo de vida a imitar o una marca de éxito personal y/o empresarial; conseguir aquello que deseamos sin importar la forma en que lo hagamos o los efectos a largo plazo de esta codicia enfermiza e inmediata.

Si queremos ser una raza con futuro, debemos conocer nuestras debilidades y querer ponerles remedio.

Pero no me hagáis mucho caso, quizás yo también esté enfermo y aún no lo sepa. 

Más fiebres del oro en la casa de Juan Carlos "¿Y que te cuento?"

24 comentarios:

  1. Mi ojo clínico me dice que tu no estás enfermo.

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  2. Una persona capaz de reflexionar sobre la avaricia como lo has hecho tú, raramente podrá estar enferma. Quizás enferma de luz y consciencia :) No más.

    Besos, muchos; canario de lujo.

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  3. A mi me parece que tu reflexión es digna de una persona sana, que tiene razonamiento y esperanza en un posible cambio sobre el pensamiento de tantos otros.
    Estoy de acuerdo con vos en todo, me encantó leerte.
    Un abrazo.

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  4. Me ha gustado tu primer diálogo y como has ido derivando a tus reflexiones respecto a las distintas clases de ¿avaricia?

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  5. No creo que estés enfermo. Yo diría que estás bien lúcido..
    =)
    Saludos jueveros!

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  6. Nada de estar enfermo, tu reflexión es de lo más lúcida y una verdad como un templo.
    Respecto a lo de que la gente o conocidos que quieren compartir la "buena suerte", pregunto yo: ¿estarían dispuestos a compartir la "mala suerte"? seguro que la respuesta es NO.

    Bss.

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  7. diálogo.-
    esto es la fórmula de sócrates...
    reflexión intranscendente.-
    vamos, que el que más o el que menos es un CABRÓN. por supuesto que yo en la acbeza.
    medio beso.

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  8. Tu reflexión me dice que no estas enfermo, que te detienes a mirar y ver como están las cosas, como la enfermedad se propaga y a veces sin saber porque se quiere contraer, como el oro.
    Oro de texto a mi gusto :)

    Un abrazo.

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  9. Espera, no, fiebre no tienes. Pero si que tenemos que tener cuidado, otros muchos la padecen y lo mismo es contagioso. Buena reflexión Ibso.
    Un abrazo.

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  10. Toda la razón, la codicia es el peor de los males, porque para que uno viva muy bien, muchos viven muy mal; aunque ésto es muy dificil de extinguir.
    Un abrazo

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  11. Pues sí, un poco enfermo si que creo que estás. Tu enfermedad es rara, escasa, se llama sentido común. Deberías pasearla más para ver si nos contagiamos un poco.
    Abrazos

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  12. El diálogo me ha encantado pues hay gente así, tan miserable que solo quiere acaparar dinero por el simple hecho de tenerlo y no disfrutarlo.Y tu reflexión superlúcida! Besos

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  13. Tal vez no sean tan intrascendentes las reflexiones, quizá ninguna lo sea. Ponerse a pensar en algo ya muestra que no cualquier cosa nos da lo mismo. La codicia posiblemente esté en todos, aún los que nos sabemos humildes o no nos importen las riquezas, solo que aún no ha salido a luz nada que nos la alimente. En lo personal, espero que así siga siendo, a fuerza de ver a los que ambicionan sin ton ni son. Muy buena tu exposición del tema.
    Besos!
    Gaby*

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  14. Me vale tu reflexión, estoy de acuerdo con lo que dices. Espero que por fin se ponga coto a esas actitudes y vayamos a una sociedad mñas democrática, más respetuosa. Espero.
    Un abrazo.

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  15. El diálogo lo veo de gente poco generosa. Aquelo de aunque yo tuerto, tu ciego. Un beso.

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  16. Reflexión más que atinada, reflexión que nos habla de lo mal que le va a la Humanidad bajo el influjo de la codicia, de esa fiebre del oro en cualquiera de sus múltiples formas. No sé si algún día haremos nuestros los antídotos de solidaridad, de generosidad, de amor hacia los otros. Si eso llega, la vida en el planeta será más agradable para todos.
    Un abrazo.

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  17. Creo que no está alejada tu reflexión de la realidad en que vivimos. Y es que la fiebre del oro no es un momento en especial, es un concepto que día tras día deslumbra a muchos, logicamente lo recibimos en pequeñas píldoras de color y sabor apetecible. Creo que ahí estamos nosotros lo coges o lo dejas... creo que por un tiempo viviremos daños colaterales, pero añado a tu pregunta ¿cambiará algo?... eso tendremos que verlo...

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  18. Tienes un premio en mi blog porque me gusta el tuyo y que puedes recoger cuando quieras.Besos

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  19. Tus reflexiones y tú dialogo cuentan con mi apoyo. El fin no justifica los medios y la vida debe encontrar un sentido más espiritual y solidario.

    Con que ya haya gente que apoye tus ideas, estamos dando un paso a favor de algo mejor.

    Un fuerte abrazo

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  20. saludable trascendencia en la simpleza del diálogo y en la certera reflexión; resultan de un saludable pensamiento, se ve.
    un beso

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  21. Tu conciencia se las apaña siempre para estremecernos con sus diálogos., cuando le sirves de intermediario.
    Eres fascinante mi buen amigo.
    Te dejo un fuerte abrazo.

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  22. Lo mejor de un tesoro es poder compartirlo,sino para qué sirve?besote

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  23. Podrás enfermar de gripe, pero no padeces la fiebre del oro en sus diversas modalidades. Besito y perdón por el retraso, anduve hasta ayer bajo el puro oro del sol napolitano.

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