viernes, 19 de octubre de 2012

Los jueves, relato: de libros... "el imperio del saber"


En esta ocasión me voy a saltar las normas de las convocatorias jueveras y no voy a escribir un relato sino una reflexión que hago a todos los amantes del saber y la lectura en general.

Desde tiempos inmemoriales la cultura y el saber han sido hitos en el desarrollo de los pueblos y las naciones, acaparando e intentando conservar todos los conocimientos que el pensamiento humano era capaz de crear. Filosofías, teorías, dogmas, leyes, historias, hechos históricos, tratados, ficciones o realidades de una época que se plasmaron en piedra, barro, papiros o papel para la  consulta y el disfrute de las generaciones siguientes.


Pero en alguna parte del camino, primero unos pocos y después la mayoría, consideró que todo ese conocimiento debía ser preservado de las "mentes sencillas", debían ser escondidos bajo llave para la consulta de unos pocos "privilegiados". La censura y la destrucción continuaron este camino de "lucha" contra la expansión de un saber universal y accesible a todos y cada uno de los seres humanos. El saber es poder, pero poder para unos pocos.

Hoy en día siguen existiendo muchos ejemplos de lo que digo (la biblioteca Vaticana o los archivos clasificados de las distintas naciones son unos pocos), en unos casos por el interés de mantener una hegemonía cultural, dogmática o estratégica, en otros por el interés de mantener ciertos secretos de unas nación sobre las otras.

La cultura, la información y los avances en los distintos campos del saber humano son los prisioneros de la oligarquía que "mueve el mundo".

Yo no poseo una gran biblioteca, ni siquiera una pequeñita, y no porque no haya leído mucho y de muy variados tema en mi vida, sencillamente porque una vez leído un libro (o releído si me resultó muy interesante) ya no tiene significado para mí conservarlo. Creo sinceramente que ningún libro es una posesión (aunque haya pagado dinero para obtenerlo), sino un préstamo que otra persona me hizo sin saberlo.

Como dice la frase de Gustavo Adolfo Bécquer y que inicia la propuesta juevera de esta semana de Rochies: "El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo". Por lo tanto, ¿que sentido tiene conservarlo?, ¿volver a recordarlo?. ¿No sería mucho más gratificante y valioso para el crecimiento de una sociedad, de una civilización, compartirlo?.

Más de libros en el blog de Rochies

 Fotografía tomada prestada del blog "Galería fotográfica Faleroni".
Autor:©Gegata

24 comentarios:

  1. Probablemente tengas razón pero el desapego por este objeto mágico de la vida y a los que en mi caso vuelvo todo el tiempo por mi profesión, y si a eso le sumamos lo que sostuvo Borges siempre de que no es importante la lectura sino la re lectura... me resisto como decía al inicio, a aprender ese tipo de desapego en esta vida. Otras muchas cosas, y personas, y situaciones he aprendido a soltarlas, sufrimientos, fracasos o alegrías y sé que se vive mucho más liviano, pero no sin mis libros!
    Me ha gustado tu escrito.

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  2. Me gusta tu filosofia sobre la libertad de un libro para seguir enriqueciendo las personas por las que pasa. Creo que todo esta hecho para compartir, nunca para atesorar.

    Un abrazo.

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  3. Tu enfoque sobre la POSESIÓN del saber o la cultura, o el texto, o cualquier sueño, o realidad, me deriva a pensar que ha sido CONTROLADA desde siempre por todos los poderes, es una táctica antiquísima, tanto como el miedo que estos poderes les tienen al conocimiento y a la imaginación extendida como plaga para ellos,les aterra y ponen sus medios...sin ir más lejos,ver tácticas de hoy mismo.
    La ignorancia es un arma a su favor, los recortes para que cresza les interesan o están perdidos, perseveran desde siglos y épocas. Estamos todos perdidos en la supina ignorancia que siembran los poderes, los cuales, además resultan patéticamente ignorantes.

    Muy oportuna tu entrada, extiende un abanico de posibilidades para polemizar sobre un tema VITAL.
    Felicitaciones sinceras y besito.

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  4. Me gusta el tema, Ibso. Soy de esas personas que prestan los libros y los devuelven. Dos veces tonta, según Wilde y mi compatriota Mafalda. Y, casi siempre, me pasa como a vos. Y claro que me parece que un libro compartido se multiplica! hace un tiempo se hizo por acá una acción preciosa: la cuestión era dejar un libro en cualquier lugar (banco de plaza, mostrador de oficina, mesa de bar, etc.) para que otro se lo llevara. ahora pienso que ya no escucho hablar de ello.
    un abrazo

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  5. Me gusta ese sentimiento de compartir y la verdad no me cuesta nada dejar los libros que he ido comprando, pero lo mismo me gusta que me los devuelvan, no ya por el valor económico, sino porque cada uno de ellos aportó en su momento algo en mi vida, de tarde en tarde regreso a ellos y no, no me gusta perderlos.
    En cuanto a tu reflexión poco más puedo decirte suscribo el comentario de Natalia, totalmente de acuerdo con ella, la ignorancia interesa ¿porqué será?
    Bien traido el tema Ibso.
    Un abrazo.

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  6. Me gustó tu reflexión.
    Un beso y buen fin de semana

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  7. En realidad, la convocatoria era bastante amplia, podian ser relatos o reflexiones. Y tu texto es interesante.
    Y me parece importante conservar un libro, tanto como compartirlo, hay libros que puedo leer una y otra vez. Y me costaria prestarlos.
    Como algunos de la saga de la Fundacion de Asimov, especialmente Preludio a la Fundacion.

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  8. Una reflexión acertadísima, Ibso. Me he adentrado en la lectura como si fuera un cuento, aunque éste sea pura realidad.
    Todo un placer.
    Un abrazo.

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  9. He leído tu reflexión y creo que es acertada... siempre he compartido mis libros y muchos se han quedado en el camino, no te voy a negar que cuando los recuerdos y no los encuentro me da un poquito de rabia. No sé si es sentido de posesión o contrariedad, pero no me suele pasar con otras cosas. Y es que un libro que gusta se hace parte de ti, así lo veo...
    Sobre lo que cuentas, es pura especulación, el Vaticano es un negocio más recorrerlo ya te lo dice todo. Y lo que esconden esos libros no interesa que se sepa, la pregunta es ¿porqué? talvez no haga falta leerlos, la respuesta puede ser tan sencilla...
    Besos

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  10. Hay una frase que refleja a la perfección la primera parte de tu reflexión sobre la importancia en la evolución humana de la cultura, del conocimiento como motor de esa evolución. Gabriel Celaya dice que la poesía es un arma cargada de futuro. Podría aplicarse a toda la obra escrita por la Humanidad. El conocimiento nos hace libres y esa libertad casi nunca es grata para los dirigentes.
    En cuanto a la posesión o no de los libros, te confieso que me gusta compartirlos, que nunca digo no a prestar un libro, que lo hago con agrado, pero como han manifestado otros amigos, me gusta conservarlos conmigo. Me gusta releerlos en ocasiones y siempre que lo hago, obtengo más información que las veces anteriores. Tal vez algunos libros nunca se terminan de leer.

    Un abrazo.

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  11. Me gusta el enfoque que les has dado a la convocatoria. Me haces pensar, en mi egoísmo, mal. Siempre fui muy celosas de mis libros, y si, los presto pero con la condición que sean devueltos. Porque me gusta cada tanto volver a ellos. y que paradoja, en la vida los voy perdiendo.
    Me dejas pensando y eso me gusta.

    Un abrazo.

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  12. La humanidad debería ser una gran enciclopedia y recordarnos unos ideales que fueron honestos en un comienzo y luego olvidados. Es que el conocimiento es poder, acaso será eso. Saludos muy buen aporte Ibso

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  13. Buenas reflexiones Ibso. Como ya ha dicho Pepe el conocimiento nos hace libres, y a menudo nos lo niegan de muy diversas formas. Pero, tu generosa propuesta de regalar los libros para que el saber se propague... Me da que no tendra mucho éxito. :)
    Un abrazo.

    Pd. Y hablando de informacion. El localizador geográfico,me parece un elemento de control que resta libertad a los visitantes (Lo dejo dicho en todos los blogs que lo tienen) :)

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  14. Da en que pensar tu relato. Mucho. Y comparto tus reflexiones. No es de recibo vetar al gran público la cultura que se reservan unos pocos, para sí mismos.

    Saludos!

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  15. Invitación

    Yo soy brasileño, y tengo un blog, muy simple.
    Estoy lhe invitando a visitar-me, y se posible, seguimos juntos por ellos.
    Fuerza, Alegría y Amizad.
    Ven acá, y, deja un comentario

    http://www.josemariacosta.com


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  16. Desde luego es interesante tu aportación Ibso, buena prueba es las distintas reacciones a tu propuesta.
    A la primera parte me parece muy ilustrativa la novela de Umberto Eco "El nombre de la Rosa", como se desea evitar que un libro considerado prohibido sea leído y divulgado, llegando incluso al asesinato.

    La segunda parte, particularmente si que me gusta conservar los libros, uno nunca sabe cuando le apetecerá relerlo o consultar alguna cosa, y por supuesto el placer de prestarlo si me lo piden. Reconozco que si que tengo cierto deseo de posesión sobre mis cosas, me ocurre con los libros, pero también con la música y con muchas otras cosas.

    Un abrazo

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  17. Una buena reflexión y muy cierta. Hay cosas que nos son negadas para mantenernos ajenos a saber, porque el saber da poder y a muchos eso no les conviene.
    Con respecto a lo segundo que expones, es cierto que lo mejor es compartir los conocimientos o en este caso los libros, que quizás no sirva para nada conservarlos, pero yo lo hago, porque muchas veces vuelvo a recurrir a muchos de ellos para releerlos y volver a disfrutar de esa magia que me dejaron.
    Un abrazo.

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  18. Y dicen que vino con el sedentarismo que posibilitaba tener graneros llenos para el invierno, es decir, tiempo para pensar en lugar de prisas para seguir a las manadas de caza. Y que es una especie de superestructura, en el sentido que sólo aparece cuando las cosas del comer están relativamente aseguradas.

    Sea como sea, con la cultura el ser humano se desvincula de su poso más animal y vuela hacia las estrellas, hacia sus sueños. Quizá sea por eso; quizá un Hombre con sueños es un peligro para quienes perpetúan la esclavitud basada en el miedo.

    Un abrazo

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  19. Reflexiones que aportan mucho al tema propuesto. Suscribo lo que dices, aunque la verdad.... siempre vuelvo a mis libros como al primer amor, y me gusta tenerlos cerca. Claro cada vez son más... así que mejor practicar de a poco lo de compartir, para coincidir o disentir, pero siempre para crecer.

    saludos.

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  20. Eso que hoy me dices es algo que he ido aprendiendo... Me dolió mucho, pero me liberó de mí. Lo personal deja de ser lo primero, porque siempre hay una causa mucho más sensible. Dejamos de sufrir por nuestras cositas, pero se sufre mucho más por lo que pasan otros.
    Que tengas una excelente semana. Te dejo un abrazo enorme!
    p.d. luego vengo a ponerme al corriente con tus entradas. Que estuve unos días ausente y ya son las 2:32, hay que dormir. Siempre gracias, por tu cercanía y tu amistad.

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  21. El único mundo al que uno puede regresar y estar como uno quiere y dónde uno quiere.
    Más allá del autor, lo que importa es el lector.
    Gracias por esta entrada.

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  22. Ibso: Me alegra saber eso de ti. Yo no atesoro tampoco libros en estantes: Crecí en la costumbre de "Léelo y pásalo más delante". Las cosas útiles son las que más debemos hacer circular y compartir. La esencia de los libros moldean la nuestra, en el librero no nos sirven, ¡vaya! ni para nuestra vanidad. Qué feo es que haya miles de libros y cuando alguien visita y quiera comentar, no sepamos ni jota de "x" autor. Me ha sucedido que he ido a quitar el celofán a libros de bibliotecas maravillosamente decorativas. He leido mucho, pero si veo todo lo que me falta por leer, concluyo que no he leido gran cosa... Pues, no me alcanzará la vida para leer todo lo que tengo pendiente. Aligerar el equipaje es sumamente liberador.
    Un fuerte abrazo.

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  23. Muy buena reflexión por tu parte que comparto.
    Encantada de conocerte, nos leemos el jueves.

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  24. Si... Lo sé... Es verdad... Preciosa reflexión. Pero es que tengo un apego por los libros. Yo los presto a la quienes me los piden. Incluso se que hay varios que nunca me los devolvieron pero nunca me importó demasiado... Es solo un libro. Un abrazo!

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