miércoles, 3 de octubre de 2012

Los herederos de la Tierra (XI): los hombres sin esperanza


En un principio, esta entrada iba a tratar del dinero, de ese ficticio objeto que, según se dice, mueve al mundo; pero como ha permanecido en estado latente durante un tiempo y los "indicios", que rigen la existencia de aquellos que crean o sepan interpretarlos me condujeron esta noche a ver un video larguísimo de la entrevista que se le hizo al escritor argentino Ernesto Sabato en 1995 (y cuyo título me insito a su visionado: "Las Utopías Son Futuras Realidades"), decidí cambiar el tercio (aunque no del todo).


No sabía lo que me iba a encontrar pero, desde las primeras palabras de ese hombre (del que no sabía ni había leído nada), me identifiqué con muchos de sus alegatos y no pude menos que desear haber estado allí en persona para "conversar" con aquel ser humano. Pero lo más importante fue descubrir esos lazos atemporales y sin distancias de ningún tipo que (creo) atan a todos los que respiramos. Es difícil de explicar, lo sé, pero debéis entender que intentarlo es algo que se esta convirtiendo en una vital necesidad; no por mi gloria, no por mi honor o por mi estima, no, solamente porque soy (con todos y cada uno de vosotros) el más ínfimo y a la vez el más inmortal; y el grito no sesa, al contrario: amenaza con ensordecer todo lo que me rodea, y eso, eso es algo que no puedo permitir.

Una de las muchas cosas que me impactaron de la entrevista fue la idea de que las revoluciones siempre son cosa de unas pocas personas (cinco, diez,... veinte, no más) a los que todos los demás ciudadanos de un país acaban siguiendo. Estas personas consiguen dar sentido (luz si lo preferís) a la situación insostenible y de dolorosa injusticia que sufren sus conciudadanos. Se refería Ernesto a la revolución pacífica y ponía el ejemplo de Gandhi. Pero Gandhi murió demasiado pronto, mejor dicho, lo asesinaron demasiado pronto; aún quedaba mucho por hacer en su país.

Otra idea fue que en tiempos de crisis la esperanza toma su significado máximo. Si el mundo fuera el lugar utópico donde todo fuera perfecto (el amor fuera perfecto, la justicia fuera perfecta, la equidad y la solidaridad fueran perfectas, ...) la esperanza no tendría sentido. Sin embargo, cuanto peor están las cosas, cuanto peor es la opresión y el futuro se vuelve incierto más violenta aflora la esperanza en el ser humano. Y es esta esperanza la que nos hace ponernos en marcha, la que nos da fuerza y traza un rumbo inequívoco hacia nuestros sueños. Cuando nada quede por perder, todo estará por ganar y este nuevo comienzo será una oportunidad para evolucionar.

Meditación anexa 

La civilización actual de los humanos es antinatural, y me explico: 
En todas las especies conocidas de este planeta, sean del reino que sean, sus individuos sobreviven adaptándose al medio, utilizando todos sus recursos para poder obtener el alimento del día a día. Las sequías, las tormentas, las inundaciones y cualquier otro cambio brusco en su habitad, son una dura prueba que solo pasan los más fuertes.  Los líderes son los más fuertes o los más sabios o los más inteligentes. Los humanos utilizamos nuestra inteligencia para sobrevivir, ella nos ha permitido adaptarnos al medio y afrontar con éxito siglos de cambios, entornos extremos o peligros naturales. Nuestros líderes eran los más inteligentes, los más sabios o los más fuertes... hasta hoy. Nuestra inteligencia, aquella nos ha permitido llegar hasta aquí, es paradójicamente la que puede acabar con nosotros. Hemos creado un sistema social basado en el intercambio de bienes-servicios valorados por algo que no tiene valor, o mejor dicho, valorado por parámetros que no tienen que ver con los individuos a los que teóricamente debería servir este sistema. En esta circunstancias se produce paradojas como que nuestros líderes ya no son los mejores, sino los más poderosas, y ese poder lo han obtenido por medio de un sistema ficticio alejado de la raza humana, alejada del entorno y alejada de toda realidad tangible. Y no contentos con esto, ahora (y desde mucho antes) este sistema juega (especula) con el futuro, como si este fuera algo medible, confinable o predecible, poniendo sobre la mesa de la existencia la arriesgada apuesta de la supervivencia.

Los que "manejan el cotarro", aunque no sean biológicamente los óptimos de la especie, no son tontos. En su posición de privilegio tienen al alcance de sus intereses todas las información contrastada y rigurosa (aunque después difundan sus mentiras para manipularnos), y pueden decidir con rigor la mejor solución a cada problema que se les plantee. El problema, valga la redundancia, es que son "sus soluciones", son los caminos que mejor sirvan a sus intereses. Es decir, los que manejan el mundo toman todas las medidas necesarias para mantener e incrementar su estatus. ¿No es esto una aptitud de dementes?. ¿Cómo pueden sobrevivir ellos sin sus iguales, sin todos nosotros?. ¿Cómo pueden vivir sin su entorno, sin su planeta?. Y sin embargo, deben saberlo, deben saber que todas sus acciones nos encaminan a un callejón sin salida. Entonces, ¿por qué?.

La respuesta que puedo dar ahora mismo es aterradora: son hombres y mujeres sin esperanza. Nuestros más altos dirigentes, aquellos que nadie eligió democráticamente, no tienen esperanza más que en sus beneficios. Son dementes que solo creen que su poder los hace intocables, que no creen en sus congéneres, que no creen que exista futuro, que ya están CONDENADOS A MUERTE y quieren morir con las botas puestas, y de paso CONDENARNOS A TODOS NOSOTROS.

Hay otra respuesta a esa pregunta y es que son como máquinas, sin emociones ni sentimientos, pero eso, sencillamente sería tan improbable como que no fueran humanos.

Este es el video del que hablo:




2 comentarios:

  1. Ellos lo saben. Saben mas de lo que dicen. Saben que esto es insostenible, que sus actos condenan a la humanidad. Pero no les importa.
    No hemos elegido a los que mas saben sino a los que mejor mienten. No han ganado los mejores sino aquellos que menos escrúpulos han mostrado para conseguir el poder.
    No les importa. Hemos podido ver como los recortes a los mas necesitados se aprobaban entre ovaciones, mientras a una de las diputadas se le escuchaba decir ¡que se jodan!
    ¿Que se puede esperar de estos psicópatas?

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  2. El modelo capitalista toca a su fin y los que consiguieron el poder mediante él no se resignarán a perderlo fácilmente.
    Nosotros somos partícipes de este modelo, donde el bienestar de los países desarrollados se ha cimentado en el consumo y la expoliación de los recursos de otros, que se han empobrecido hasta la desesperación.
    No es fácil asumir esto, lo sé, pero los que nos gobiernan no estarían ahí si la sociedad que los sustenta no tuviera sus mismos valores.
    Y esto es lo más difícil, cambiar nuestra forma de vivir admitiendo que no podemos sobrevivir por separado, necesitamos gestionar con equidad, solidaridad y justicia cada uno de nuestros pensamientos y actos.
    Porque si se hace una revolución para eliminar a las cabezas del poder, habrá miles (o millones) que intentarán ocupar su lugar y nadie le podrá garantizar al "pueblo" que no se comportarán de lo misma forma.
    Un abrazo y gracias por conversar en le camino.
    ibso

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