miércoles, 18 de diciembre de 2013

Los herederos de la Tierra (XIV): EL BIEN COMÚN



P.N. de Tamadaba
El bien común: esta tres palabras, tan elocuentes ellas en ciertas bocas, tan sublimes ellas en ciertas ideologías; de tan manoseadas, de tan arrojadizas, de tan usadas como justificación de cualquier acto (acción), han perdido casi toda su credibilidad e incluso su significado.




Supongamos que esta idea del bien común se refiera a las acciones, aptitudes o criterios que consigan la mejora de la convivencia y el bienestar social y/o económico de una gran mayoría de la población de una ciudad, región o país, mediante sistemas políticos participativos y que otorguen el poder de decisión a una mayoría significativa. ¿Existe tal cosa? Bueno, aún siendo una idealización, puede servir como punto de partida para el razonamiento que pretendo plantear.


Las sociedades modernas se mueven a una velocidad vertiginosa favorecidas por el superávit energético y la explosión tecnológica, cambios que son difíciles de seguir y más difíciles aún de analizar en profundidad. Los individuos de estas sociedades están tan saturados de información que no son capaces de reaccionar ante esta vorágine, aunque ella influya profundamente en sus existencias. Mayormente se dejan llevar y confían su bienestar (y futuro) en manos de los gobernantes elegidos (en el mejor de los casos) y/o en las fuerzas vivas dentro o fuera de sus fronteras nacionales. Hablo, recordarlo, de países con sistemas políticos supuestamente participativos. Y en este sistema socio-económico los individuos luchan por conseguir y mantener un estatus, unos derechos, una calidad de vida acorde con un pensamiento de bienestar en gran medida manipulado por masivas campañas audiovisuales que bombardean, minuto a minuto, nuestra mente con la vaga idea de una vida mejor, un mundo mejor basado en poseer, basado en enfrentarnos a otros (los malos) que hacen peligrar nuestro futuro, a entes sin cabeza, a masas extranjeras, a grandes empresas o a colosales poderes ante los que no cabe más que arrodillarse. Y mientras luchamos por todas estas cosas olvidamos lo importante: la vida humana es muy corta.

Algunas personas extraordinarias pueden, durante su corta vida, afrontar con éxito algunas de los retos y/o sombras que amenazan a la sociedad donde están inmersos y con ello mejorar la vida de millones de seres humanos. Pero esta revoluciones deben perdurar tras su muerte, debe haber una estrategia y una participación general para que estos cambios se mantengan o, incluso, se amplíen. Genios intelectuales o artísticos, grandes humanistas, políticos comprometidos, visionarios y guías espirituales, han existido, existen y existirán en el mundo humano, pero sus pequeñas revoluciones se diluirán en el mar del tiempo si no hay quien luche por conservarlas y extenderlas.

Por otro lado, a nadie que razone un mínimo se le puede ocultar que muchas de estas personas extraordinarias que han nacido a lo largo de la historia humana jamás pudieron llegar a desarrollar su potencial beneficioso, ya fuera porque nacieron en un país "no apropiado" (en guerra, sin libertades sociales, con hambrunas o epidemias) que terminaron con sus vidas, o bien porque nacieron en las clases menos favorecidas de los extractos sociales (falta de educación, esclavitud infantil, ...) ¿Cuántos Einstein, Mozart, Gandhi, Nelson Mandela... hubiera conocido la humanidad de existir la justicia, la equidad, el desarrollo sostenible, la ausencia de conflictos (bélicos o económicos), las guerras religiosas o la sinrazón del fanatismo ideológico?

Para mí "EL BIEN COMÚN" es esto: luchar porque existan y se desarrollen seres extraordinarios y trabajar con ahínco para que su legado perdure y se disemine hasta el último confín del planeta.
ibso
Fotografía (localización y autoría): Fototeca del Gobierno de Canarias

8 comentarios:

  1. No tengo dudas de que existe el bien común, lo cual es algo tal vez intangible pero que nos identifica a los seres humanos mas allá de los aspectos materiales. Saludos afectuosos ibso

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    1. El bien común frente al bien individual, esta debería ser la base de cualquier sociedad justa y sostenible.
      Un gran abrazo, Lao.

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  2. Están tan mal usadas que no me dicen nada.

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    1. Seguramente no te dicen nada porque los que la usan no tienen en mente más que su particular beneficio, vaciándolas, con ello, de todo significado provechoso y llenándolas de una hipocresía vergonzosa.
      Abrazos, Tracy.

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  3. Quizá resurja el bien común cuando se agoten los recursos, cuando ya el dinero no compre nada. El egoísmo está llegando al máximo nivel. Y en las circunstancias actuales, al representarnos, una labor titánica sobrevivir en lo personal, poco es lo que podemos hacer por los demás. No nos alcanza la vida. Pero... no hay que perderlo de vista y a seguir luchando, hasta donde las fuerzas permitan.
    Fuerte abrazo!

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    1. Y en eso estamos, aunque solo sea con la denuncia. Grano a grano y sin perder la esperanza.
      Un gran abrazo, amiga Sara.
      ¡Gracias por conversar en el camino!

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  4. Deseo que pases unas felices navidades, y, que la magia, la ilusión y la esperanza, siempre estén en tu vida, no sólo en navidades, sino todos los días del año.

    ¡Felices fiestas!

    Un beso.

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    1. Muchas gracias por tus buenos deseos, María. Que todos ellos te sean devueltos cumplidos y acrecentados.
      Que seas feliz y que hagas feliz a cuantos te rodean.
      Un gran abrazo.

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