jueves, 8 de septiembre de 2016

Dueños o esclavos (reedición)

Dos frases:

"Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo"
Leon Tolstoi (1828-1910) Escritor ruso.

"Carecer de algunas de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad"
Bertrand Russell (1872-1970) Filósofo, matemático y escritor inglés.

Tengo la suerte de recordar gran parte de mi infancia, acontecimientos sucedidos incluso antes de los cinco años de edad.
Mis padres se casaron con muy pocos recursos económicos y tuvieron que vivir con mi abuela paterna durante seis años hasta que pudieron hacerse su casita.

En esos años tuvieron a cuatro de sus cinco hijos. Fueron tiempos difíciles, de carencias y de mucho trabajo, aunque yo los recuerdo como una de las épocas más felices de mi vida. Mi madre, cuando podía, compraba un cuadernillo, de esos finitos que venían antes, con dos grapas para sujetar una docena de cuartillas con rallas celestes; la cortaba por la mitad y nos daba una a cada uno para que nos entretuviéramos dibujando con un lápiz también compartido. Nos bañamos en la pileta con un barreño y agua fría, compartiamos la ropa, los zapatos, la comida, los amigos. Disfrutábamos con cualquier cosa, hacíamos un juguete hasta de un balde al que amarrábamos una soga, la pasábamos entre los barrotes de la barandilla en lo alto de la escalera, y descendíamos alternativamente subidos en él, y confiando que el otro no soltara la cuerda. En esos años no recuerdo ver la televisión, no recuerdo oír la radio, no sabía lo que era la publicidad, las noticias, los programas culturales o los del corazón. Mi mundo se reducía a jugar y hacer trastadas a mi abuela.

La vida era sencilla y siempre se contaba con la familia y los amigos.
Ahora todo ha cambiado. Vivimos en una sociedad del consumo, donde la pauta parece ser "si no eres feliz, compra". No importa qué, no importa si lo necesitas o no, no importa si lo puedes pagar porque te lo financian; se inventan días para consumir: rebajas de verano o de invierno, San Valentin, Día del Padre, Día de la madre, Navidad, Reyes, los bancos te conceden préstamos sin solicitarlo...y todo bajo una campaña eterna de publicidad, que utiliza cualquier medio (televisión, radio, Internet, prensa) para convencerte de que no eres nadie si no tienes el último móvil, la televisión más grande, si no compras en El Corte Ingles.

En una ocasión, ya adolescente, mis hermanos y yo convencimos a mi padre para que nos regalara una mesa de billar de segunda mano. Durante un mes, jugamos mañana y tarde, en cualquier rato libre que nos dejaba el colegio y los deberes. Terminamos tan aburridos del juego que mi padre, al verlo arrimado, lo revendió. "La ilusión de lo nuevo dura un instante, justo hasta el momento en que lo consideramos viejo".

No nos dejemos engañar, las cosas materiales no nos harán más felices: nos harán más esclavos. Compartamos nuestra vida con las personas cercanas, a las que queremos por lo que son y no por lo que tienen. Seamos dueños de nuestros sentimientos y no esclavos de nuestros deseos.

Fotografía: Título Tamadaba. Patronato de Turismo del Cabildo de Gran Canaria. http://www.grancanaria.com/patronato_turismo/

10 comentarios:

  1. ME encanta la primera frase!!porque en mi caso me siento feliz porque no necesito más de lo que tengo...como dice el dicho.."no es más rico el que más tiene,sino el que menos necesita"

    gRACIAS por escribir en mi blog.
    Por cierto veo que a parte del titulo del blog tenemos en comun que seguimos el Blog de Locura Ordinaria,( que grande es Josele)
    Saludosss

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  2. A Eguzki:

    Gracias a tí. Es un placer tenerte por este trocito de mi universo virtual.

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  3. Hola Gracia por pasarte ayer por mi blog, me encanta esta entrada, tu punto de vista sobre lo material, aspecto que pienso como tu...

    El tener más no da la felicidad, esta claro...

    Un saludo...

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  4. Lamentablemente, vivimos en una sociedad consumista, y nos dejamos influenciar por la publicidad, pensando que quién más tiene más feliz es, y estamos equivocados, la felicidad se consigue con muy poquito, con disfrutar de la sonrisa de un niño, con decir una palabra cálida a quién lo necesita, con disfrutar de un atardecer...

    Bonito blog, me encantó descubrirlo.

    Un saludo.

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  5. María:
    Paradoja: hoy vi un anuncio en TV vendiendo un producto (que no diré cual es) y cuyo eslogan final decía así "No es más feliz quien más tiene sino quien menos necesita". De locos.

    Danzarina - aisinyemaya
    El desapego a las cosas materiales es un arduo trabajo sumergidos como estamos en un mundillo de objetos brillantes y nuevecitos. Lo semi-usado es sinónimo de viejo, lo tecnológicamente desfasado es sinónimo de anticuado, consumir es sinónimo de malgastar y desaprovechar.
    P.D.: discúlpame por haber tardado tanto en responder tu amable comentario.

    Gracias a las dos por conversar en el camino. Un fuerte abrazo.

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  6. Bueno, supongo que como casi todo consiste en un equilibrio razonable, las cosas materiales son necesarias y nos ahorran trabajo, o como en este caso nos facilitan las comunicaciones, pero eso si, no hay que acer en la esclavitud de lo material y mucho menos pensar que así conseguiríamos la felicidad, aunque muy pronto se da uno cuenta, aunque a veces es demasiado tarde para evitar el sufrimiento...
    Salud

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  7. ¡Que bárbaro! Juro que yo puse hacer con "h"...jajaja
    Salud

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  8. Recuerdos gratos que demuestran que para ser feliz se necesita bien poco. Saludos!
    =)

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  9. La segunda frase me va como anillo al dedo, defiendo que la felicidad está en nuestro interior, no en las cosas materiales ni en los acontecimientos externos, el estado natural de las personas es la salud y la felicidad, con los años la primera puede verse mermada, apoyemosla con la segunda. Gracias por hacerme pensar, hay días que casi no tengo tiempo. Saltibrincos

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  10. Para hacernos reflexionar bastante y hacer los ajustes necesarios, o seguir como vamos.
    Lo material muy poco me importa.
    Un beso.

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