viernes, 15 de septiembre de 2017

Jueves de relato....LA MANO QUE DA LA MONEDA


Buenas a tod@s.

En esta ocasión, si me lo permitís, voy a participar en los relatos jueveros dando a conocer uno de esos blog de pocas entradas pero que tiene, según mi parecer, mucha calidad.

No voy a plagiar nada, mi intención es simplemente la expresada, sin más.

Si os gusta, podéis dejar un comentario en su blog (en la parte inferior derecha). No es necesario comentar aquí ya que, en realidad, yo no publico nada.

El nombre del blog es: El mundo de Mafufe. Pinchar en el enlace que sigue para ir a la entrada. Espero que os guste.


Nota: Los comentarios están un poco escondidos. Al final del blog hay dos flechas, sobre la flecha que apunta a la derecha hay un bocadillo de diálogo pequeñito con un número dentro, pinchar ahí para abrir los cometarios.

Participación (o algo parecido) en los relatos jueveros. Convoca y organiza en esta ocasión Gus desde su blog julianoelapostata56, donde podeis leer al resto de los participantes.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Cuento de mi hija

Hoy traigo algo muy especial para mí, un cuento de mi hija de nueve años. Lo escribió hace un par de días y me trae loco desde entonces para que se lo publique en el blog. Ha escrito algunos en una libreta que tiene pero este es el primero que ve la luz más allá del circulo familiar. La trama y los diálogos son un poco delirantes pero, aún así, espero que os resulte tan simpático y ameno como a sus padres. 
 
Las aventuras de Lucy y Marcos

Había una vez una niña llamada Lucy, tenía 8 años, le gustaba leer y su vida era normal y corriente.
 
Un día, cuando Lucy estaba asomada a la ventana, aburrida, sin nada que hacer, oyó unos gritos en la casa de sus vecinos y vió una sombra.

—¿Qué es eso? —Dijo Sansón, su papá.

—¿Qué paso? —Dijo Katty, su mamá.

—Nada, solo estaba ensayando mis gritos, escuchad: ¡Aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhh! —gritó Lucy.

—¡Ah, vale! Pero dínoslo antes de hacerlo —dijeron al unísono.

A los dos días Lucy vio a los vecinos en el hospital por la televisión. Se asustó tanto que temió que les pasara a ellos.
 

A los vecinos no les pasó nada, simplemente tuvieron lesiones muy graves.

En cinco meses volvieron a su casa.
 

Cuando pudo, Lucy cogió a escondidas el teléfono fijo y llamo a su amigo Marcos.

—Mira porfa, ven cuanto antes, es urgente.
 

—Perfecto, voy ahora mismo. —Y en cinco minutos pasó por allí.
 

Ding dong.

—¡Abro yo!—dijo Lucy —Ven a mi habitación sin que nadie se entere y corriendo, plis.

Cuando llegaron a la habitación Lucy le explicó:

—Voy a empezar con lo fácil. Tu eres el chico más valiente y aventurero que conozco, así que tengo una tarea para ti. Bueno, mejor dicho, para los dos, si me quieres ayudar, claro…


—¡Suéltalo ya, mujer! Llevo esperando aquí desde hace media hora por lo menos.
 

—¡Yas!, jajajajajajaja, exagerado.Vale lo suelto, necesito que me acompañes a una aventura y… No, no es la de un libro, es de verdad. Oye, ¿Vistes las noticias, la de dos personas en el hospital? 

—Sí.


—¡¡¡Pues esos eran mis vecinos!!!
 

—Estás de guasa, ¿no?
 

—No, pero la causa no fue un accidente como dijo la tele, ¡fue un monstruo! Por eso quiero que me ayudes a capturarlo. ¿Qué me dices?
 

—No sé, suena un poco peligroso. Y además, se lo tengo que decir a mis padres, a ver que dicen.
 

—Ni se te ocurra decírselo porque… primero, te van a decir que no; segundo, van a tener miedo de que te pase algo y tercero, se lo van a contar a todo el mundo.
 

—Vale, aunque no esté convencido del todo, acepto.
 

—Bien, ¡gracias! Nos vemos mañana por la noche en mi jardín. Pero quiero que antes nos hagamos pasar por el presidente para llamar a la policía, porque si no nos hacemos pasar por alguien importante no nos van ha hacer caso.
 

—Venga, vale.

—¡Hum, hum! Hola, ¿estoy hablando con la policía? —dijo Marcos con la voz de mayor.

—Si señor.
 

—Soy el alcalde y he llamado por que he oído que en mi ciudad hay un monstruo. Así que vaya a la calle don Federico nº 10, en ese mismo jardín estará el monstruo esta noche. Pero sean sigilosos, si no se ira  corriendo. ¡Es una orden!
 

—¡Si, señor! Estaremos allí a medianoche.
 

—¡Chócala, la hemos clavado!
 

—Nos vemos mañana por la noche.
 

—Adiooos.
 

—Por la noche fue la policía y no lo encontraron.
 

A la noche siguiente vino Marcos y se reunió con Lucy.
 

—Mira, vamos a tener que capturar al monstruo nosotros.
 

—Aunque no quiero, ¡vamos allá!
 

—Entraron en casa de Lucy, cogieron un tirachinas y un palo del cepillo y fueron a detenerlo.
 

—¡Manos arriba! —dijeron los niños.
 

—¡Primero, soltad las armas! —Rugió el monstruo. Y de lo petrificados que se quedaron, las soltaron.

—¿Me vais a prometer que no me hareis daño? —preguntó el monstruo.
 

—Valeeeee —dijo Lucy—. Pero, tengo dos preguntas: primero, ¿por qué atacastes a mis vecinos?

—Porque eran delincuentes peligrosos.
 

—Ah, vale. Segundo… Espera, ¿estás diciendo que son delincuentes?
 

—¡Sí!
 

—¡Pues tenemos que detenerlos ya! —exigió Marcos.
 

—Yo os ayudaré. Al fin y al cabo somos amigos, ¿no? —les dijo el monstruo a los niños.

—Si, claro. Iré a decírselo a mis padres —dijo Lucy.
 

—¿¡Cómo!? —dijo Marcos.
 

—No sé, pero ya se me ocurrirá algo —le tranquilizó su amiga.

En ese momento se miraron fijamente, no pudieron evitar pegar sus dos cabezas y se besaron. Rápidamente se cortó el rollo, el monstruo o como le llamaron ellos, Love, dijo: 

—¡Qué bonitooooo!.
 

Y Lucy fue a decírselo a sus padres.
 

—Mamá, nuestros vecinos son delincuentes peligrosos.
 

—¿Cómo lo sabes?
 

—Porque...Visito la página de la policía por internet. ¡Lo siento!

—No pasa nada.
 

—Lo malo es que no saben la dirección. 

—Pues tenemos que avisar a la policía ya. 


—¿Puedo llamar yo porfa?
 

—Vaaaaale.  

Y cogió el móvil y se reunió con su amigo y Love, que la esperaban en el jardín.
 

—Chicos, ya tengo el teléfono. ¡Vamos a llamar!
 

—Hola. La dirección de los delincuentes es: Don Federico n° 9 

—Gracias, en cinco minutos estamos allí.

A los vecinos se les detuvo y por 5 años estuvieron en la cárcel. Lucy y Marcos se casaron. Love fue policía.


Y colorin colorado este cuento se ha acabado.
 

                                 ¡Espero que les haya gustado este cuento!
A.S.A. 




 
 

domingo, 10 de septiembre de 2017

Cierre de convocatoria juevera

He apurado al máximo para el cierre de esta convocatoria juevera por un motivo. 

Pero primero los agradecimientos: a los participantes por la calidad y variedad en el enfoque sobre el tema propuesto, por la cantidad y por el esfuerzo que supone plasmar la creatividad que abunda en este grupo en texto llenos de tantos matices, moralejas, sensibilidades y sentimientos. Todo ello hace que este divertimiento semanal se haya mantenido e incluso crecido desde que comenzó su andadura el 18 de marzo del 2010 de la mano de Gustavo. Por todo ello un millón de gracias.

Pero hay algo que me preocupa, algo que considero es la regla más importante para participar y que no se está cumpliendo como debiera: los comentarios, o mejor dicho la reciprocidad en los comentarios. Más claro: hemos participado veinte blogueros en esta convocatoria, por lo tanto cada uno de los participantes debería tener, como mínimo, diecinueve comentarios de los otros participantes.

No voy a descubrir nada al decir lo importante que es para un bloguero los comentarios de sus lectores, por la satisfacción de que alguien pueda leer, valorar o incluso criticar constructivamente el esfuerzo que supone plasmar en un relato, opinión, reflexión, artículo o cualquier otro escrito que salga de nuestra sabiduría, creatividad, imaginación o experiencia, todo ello con cabida en los relatos jueveros. Tampoco voy a descubrir nada al decir que leer y comentar diecinueve textos lleva su tiempo, pero creo sinceramente que si no se dispone del tiempo que requiere pensar, escribir, corregir y plasmar nuestro texto, sumado al tiempo de leer, pensar y comentar al resto de los participantes no se debería participar

No voy a nombrar a nadie, pero estoy seguro que al igual que este tema me molesta a mí, hay más participantes que les molesta (a los que cumplen la norma seguro), y basta hacer un seguimiento semanal de los comentarios para poner a cada uno en su sitio.

Por último decir que responder a los comentarios que nos hacen en nuestro propio blog, puede ser considerado una buena costumbre e incluso una gesto de educación y enriquecimiento pero, en este caso, debería quedar relegado a una actividad secundaria, si tenemos tiempo después de comentar al resto de los participantes en sus casas virtuales.

Dicho todo esto doy paso a Gustavo, el anfitrión del próximo jueves, deseándole un gran éxito en su convocatoria.