viernes, 19 de junio de 2015

P L I N I A (participación en los relatos jueveros: "un nuevo mundo")



Exhausta tras la primera ráfaga de imágenes proyectadas directamente en su cerebro, necesitó un instante para recuperarse y asimilar lo que había visto. El final de la búsqueda estaba próximo, la verdad de su propia existencia se desvelaba como el azul del cielo al levantarse la niebla de una mañana de primavera.

Plínia no era mortal, no era humana, no era un ángel ni un demonio; nunca se había sentido de ningún sitio, de ningún tiempo, de ninguna raza.

Sobre el vórtice de la máquina, aún sin poder moverse, notó como las lágrimas comenzaban a brotar de sus oscuros ojos. Era la primera vez que lloraba y le sorprendió el sentimiento de profundo alivio que este hecho le producía; lloraba porque ya no estaba sola: ¡tenía una hermana gemela!

Las imágenes, aún latentes, se ordenaban en su poderosa mente para contar una historia:

“En el origen, cuando todo lo anterior dejó de existir por una millonésima fracción de segundo, surgió un nuevo orden, dos universos gemelos, dos tiempos paralelos. Y durante una eternidad sin tiempo, durante un espacio sin leyes físicas, una chispa con la potencia de millones de soles se dividió, se separó para dar vida a la materia de ambos lados. Con el transcurso de los eones, después de millones de razas, de innumerables seres, su cuerpo tomó una forma física” 

—“Te encontraré” —se dijo— Te encontraré antes de que todo vuelva a empezar.




Más relatos de "mundo nuevos" en el blog de Neogéminis: El extraño mundo de Neo

Fuente de la fotografía: Megaodd

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