domingo, 10 de marzo de 2013

Un aliado inesperado (1ª parte)


EL VALOR DE LA UNIDAD
Parte I: HELIOS

SINOPSIS

Planeta Zem-met (Tierra), año 5011 del calendario antiguo; la raza Agir habita ahora el hogar de los extintos humanos. Su supervivencia en este nuevo orbe pende de un hilo ya que el núcleo se enfría con rapidez.

Shukiro, un joven genio que vive en las terribles condiciones de la superficie, conoce hace tiempo la existencia de “M.A.D.R.E.”, un enemigo sigiloso que domina la mente de todos sus congéneres sin que ellos lo sepan y que ya se encontraba en el planeta cuando llegaron. Su mayor tesoro: la biblioteca digital que su abuela le regaló y que contiene todos los conocimientos de los humanos.

Un extraño personaje, conocido como HELIOS, aparece en escena para probar un extraño traje espacial capaz de permanecer en el núcleo del sol. Es la esperanza para el futuro; pero nadie conoce su verdadera naturaleza o sus verdaderas intenciones, nadie salvo la resistencia.

 PARTE I: HELIOS
  1. El Fénix 
  2. Máscaras: el nacimiento de "M.A.D.R.E."
  3. Subyugación 
  4. Un aliado inesperado (1ª parte) (2ª parte)
 

4. Un aliado inesperado (1ª parte)




Shukiro pasaba muchas horas, que robaba al sueño, leyendo los textos humanos. Su pasión era tanta que empezaba a empatizar con esta raza que vivió y murió sobre aquella tierra y que cada vez encontraba más parecida a ellos mismos. Sin embargo, buscaba algo más que conocimiento: buscaba la forma de destruir a “madre”.

Cada noche era capaz de engullir medio centenar de volúmenes de autores de todos los tiempos, desde Homero a Kant, desde “El libro de las odas” (Shī Jīng) hasta “La teoría de las supercuerdas”. Pero aquel era un trabajo titánico para una sola mente, aunque fuera una de las más brillantes de su generación; era como buscar una aguja en un pajar y ya no quedaba mucho tiempo...

Aquella mañana, al comprobar la grabación del inhibidor que anulaba la señal de madre, invención suya y que todos los de la resistencia llevaban implantado bajo la piel,  descubrió la última orden de ejecución trasmitida subliminalmente a media docena de ellos mientras dormían: la de su amada Jazhina. Aunque era algo que esperaban (madre no permitía la supervivencia más allá de una cierta edad), le produjo una terrible angustia e impotencia. Disponía de poco más de tres días para salvarla. Pero para ello debía descubrir cómo y quien había creado aquel programa de inteligencia tan sofisticado que ninguno de su raza era capaz de suprimir, con la esperanza de encontrar “el antídoto”. Sabía, por su abuela, que madre ya estaba en este planeta cuando ellos llegaron, así que  era lógico pensar que era una invención humana.

Ese día lo había pasado en su cubículo, en la mansión virtual inexpugnable a cualquier asecho o ataque externo. Se excusó ante sus superiores alegando estar enfermo. Solo durante unos minutos abandonó su fortaleza digital, debía poner en aviso a Jazhina. Fue un abrazo eterno entre besos, lágrimas y su promesa de que de ninguna manera permitiría que aquella orden se llevara a cabo.

Amanecía cuando el intercomunicador sináptico se conectó apartándolo súbitamente de su crucial tarea; Targhor, el capitán de la guardia real, requería su presencia de inmediato en la torre.

Aquella era una orden directa que no podía desoír. Se vistió apresuradamente y tomó el elevador de succión preguntándose el por qué  de tan inusual llamamiento.

La torre, que se elevaba más de cien plantas sobre el nivel del suelo, permanecía aún cerrada al exterior; la tormenta ciclónica seguía azotando la superficie con vientos de más de trescientos kilómetros por hora.

—Alguien o algo pregunta por usted —le había soltado Targhor nada más cruzar la puerta del último nivel, donde se encontraba la sala de mando.

—¿Quién o... qué, señor? —indagó Shukiro temiendo que hubiera sido descubierto por madre.

—Mire por el visor y dígamelo usted, señor Shukiro.

La actitud del capitán era claramente amenazante y, a la vez, de desconcierto. No entendía qué estaba ocurriendo y aborrecía no tener cualquier situación baja su control.

Tal y como le había indicado su superior, se acercó al visor del radar sónico de amplio espectro y observó, perplejo, la imagen holográfica proyectada sobre él.

—¡Esto es imposible! —se escuchó decir en voz alta—. Ninguno de nosotros es capaz de sobrevivir en la superficie, y menos aún con esta tormenta. 

Pero la imagen era nítida. Allí, frente a la torre, un ser permanecía de pie, aparentemente inmutable al infierno que le rodeaba.


Safe Creative #1109019965740

 Fotografía tomada prestada del blog "Galería fotográfica Cristina Faleroni".

13 comentarios:

  1. Que buena saga. La idea de que no hay humanos es desoladora. Pero hay gente valiosa en la nueva especie, que puede defender sus principios a su amada.

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    1. Analizar los errores y aciertos de la raza humana cuando ya se sabe de su extinción, me pareció una forma muy elocuente de acercarnos a nuestras luces y sombras actuales. De todas formas, no todo está perdido.
      Un abrazo y gracias por comentar.

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  2. Qué maravillosa imaginación. ¿para cuando un libro?.

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    1. Imaginación no puedo negar que no me falta. Hay ciertos días en que si alguien pudiera vivir en mis fantasías, estoy convencido de que se divertiría muchísimo.
      Lo del libro, poquito a poquito, sabes que llevo con esta historia casi tanto como llevo con el blog; y esto es lo más divertido, imaginar "posibilidades".
      Un gran abrazo María.

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  3. Me encantaría escribir un texto así, Ibso, lo digo con humildad, pues me encanta tu imaginación.
    Un abrazo.
    HD

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    1. Eres muy amable, Humberto, aunque estoy seguro que un hombre con tu talento no tendría ninguna dificultad en escribir algo de esta índole, pero mucho mejor.
      Un gran abrazo HD.

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  4. ibso; haces bien en seguir este relato. Tiene fuerza, potencia y es muy imaginativo. Yo encuentro que nos haces unas entregas demasiado cortitas. cuando me centro en el tema ya se ha acabado.

    Muchos besos y abrazos
    p.d. hasta hoy no me habia enterado de mi nuevo post. que salió sin sin mi permiso al querer echar a un troyano que se metío en mis programas. Gracias

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    1. Bueno, pues por ser tú, esta la alargaré un poquito.
      Espero que esté resuelto lo del troyano.
      Un abrazote.

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    2. Lo prometido es deuda. Como ves, ahora este capítulo es un poquito más largo.
      Un abrazote.

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  5. Ibso, desbordante imaginación la tuya.
    Enhorabuena.
    Saludos

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    1. Gracias. Para mí, lo más difícil es poner palabras a lo imaginado.
      Saludos.

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  6. Fíjate que la ciencia ficción a mi me parece tan increíblemente difícil, pero al leerte, veo que te sale con una fluidez tan impresionante, que me parece que cuando encuentren en esos años próximos, tus escritos y puedan descifrarlos, no pensarán que es una gran imaginación, sino ciencia, lo que tu legaste. Va muy bien Ibso. Será la imagen de m.a.d.r.e.?
    Abrazo enorme!

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    1. No te creas, Sara, a mí también me cuesta; no lo de imaginarlo, sino que la ilusión sea coherente y tenga una historia medianamente interesante.
      Un gran abrazote.

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