miércoles, 17 de agosto de 2011

Premonición (IX): El último eslabón


Indice de capítulos:


(I) Antes del ataque
(II) Las cartas y el viaje de Xisela
(III) El secreto de familia
(IV) Un juego arriesgado
(V) Confiando en un enemigo
(VI) ¿Un encuentro casual?
(VII) Buscando respuestas
(VIII) Un giro del destino





-¡De acuerdo! – dijo Eldwin sintiéndose pillado por su desliz – os debo una explicación. Pero deberéis esperar a que estemos fuera de la ciudad. Ahora lo más importante es ponernos a salvo y no tenemos mucho tiempo. Tendréis que confiar en mí.

Desde que se habían sentado los cinco en la mesa, Yuri no había dejado de observar la entrada, escrutando el rostro de todos los que accedían a la terraza de la cafetería. Parecía estar esperando a alguien.


-Tu amigo no vendrá, Yuri – le dijo Eldwin –. Fui yo quien os envió la nota para que vinierais aquí.

Al ver la cara de perplejidad de la pareja se apresuró a decir:

-A vosotros también os debo una explicación. Pero ahora debemos prepararnos, ¡nos vamos al hotel!.

Había sido casi una orden. La seguridad del alemán daba a entender a sus compañeros que aquel hombre sabía mucho más que ninguno de ellos sobre lo que estaban viviendo y, además, que estaba preparado para cualquier cosa... o eso creía.

Antes de llegar al Hotel Polissia, Eldwin aconsejó a Xisela que subiera con Pierre y Yuri a su habitación, mientras Helenka y él lo harían transcurrido quince minutos. Debían pasar lo más inadvertidos posible.

Mientras los otros tres obedecían sus instrucciones y Helenka esperaba en el hall del hotel, el alemán se dirigió a la recepción para hacer una llamada local. Transcurrido un tiempo prudencial, que le sirvió para cerciorarse que no estaban siendo vigilados, se reunieron con los demás en la habitación.

-Helenka y Yuri – les dijo Eldwin –, si queréis salvar la vida debéis salir de la ciudad esta misma tarde, os haréis pasar por nosotros y os uniréis a nuestro grupo. El tren sale a las siete. Hasta entonces nosotros – dijo señalando a Xisela –, ocuparemos vuestro puesto en la central. Aquí tengo todo lo necesario.

El alemán abrió la pequeña bolsa de viaje de la que no se había separado ni un instante y desparramó su contenido sobre la mesita del pequeño saloncito de la habitación. Había un poco de todo: maquillaje profesional, dos máscaras de látex con los rostros de Yuri y Eldwin, una faja ortopédica para disimular la barriga de seis meses de Helenka, unos tintes para el pelo, un par de pelucas, unas novedosas lentillas de colores, unos zapatos de hombre con alzas y documentación variada sobre el plan a seguir.

Todos sus compañeros estaban asombrados. ¿Cómo podía aquel hombre haber previsto todo aquello?. ¿Quién era realmente aquel estudiante alemán llamado Eldwin?.

Cuando estaban a punto de iniciar el interrogatorio los sobresaltó unos golpes: ¡alguien estaba llamando a la puerta de su habitación!. Todos se quedaron paralizados, todos menos el alemán, que se dirigió hacia ella con decisión y, sin preguntar quien era, abrió.

-Pasa – le dijo al recién llegado -. Gracias por venir tan rápido. ¿Has traído la cámara?.

-Si, aquí la tengo. ¿De cuanto tiempo disponemos?.

-Calculo que unas nueve horas.

Era obvio que los dos hombres se conocían. Eldwin se dirigió a sus compañeros y presentó a aquel hombre.

-Este es Kiryl, un viejo amigo. Nos ayudará con los imprevistos. Podéis confiar en él, yo pondría mi vida en sus manos sin dudarlo.

Esta última afirmación pareció tranquilizar un poco al grupo, cada vez más desconcertado.

-Pierre – Eldwin se dirigió directamente al francés -, tu presencia aquí es del todo inesperada. No había contado que esto pudiera suceder. Debes salir lo antes posible del país, Kiryl te ayudará. Si presentases tu pasaporte con el visado caducado, lo menos que te puede pasar es que te metan un par de días en un calabozo mientras se esclarece los motivos reales de tu presencia en la U.R.S.S. Por ello, he pensado que lo mejor es hacerte un pasaporte falso. Kiryl tiene muchas habilidades y ser un magnifico falsificador es una de ellas. Hazle la foto – le dijo a Kiryl – y vete. Cuando tengas el nuevo pasaporte debes recoger aquí a Pierre. Nos encontraremos todos en la entrada sur del complejo nuclear a las once de la noche.

Kiryl hizo lo que su amigo le pidió y salió a toda prisa de la habitación. A continuación, Xisela, Eldwin, Helenka y Yuri comenzaron los preparativos para los intercambios de personalidades. Cuando hubieron terminado, Pierre los observaba con asombro.

-¡Increíble!, si no lo veo con mis propios ojos no lo hubiera creído. Las caracterizaciones son perfectas.

-Solo queda un par de cosas que hacer antes de despedirnos – apuntó Eldwin -. Aquí tenéis las instrucciones detalladas para no levantar sospechas durante el viaje y ahora... debemos intercambiar los pasaportes y vosotros debéis darnos las identificaciones y el código de acceso a la central. Solo nos quedan veinte minutos para llegar a Chernóbil. Pierre, tú espera aquí, sin salir de la habitación a que te recoja Kiryl. Si todo va como está previsto, nos reuniremos todos en Berlín Oeste dentro de tres días.



Eldwin llegó jadeante a la cede de la misión de la ONU, en Puerto Príncipe.

-¡Alto Señor! – le ordenó un soldado nada más alcanzar el puesto de control de la entrada -. ¿Qué es lo que desea?.

Eldwin no disponía de tiempo para perderlo con el protocolo de seguridad.

-Un momento, hijo – pidió al soldado mientras recuperaba el aliento.

Un instante más tarde, una vez erguido y recuperada la compostura, extrajo de su cartera una identificación que mostró autoritariamente al cabo de guardia. Este, nada más verla, se puso pálido, se cuadró y saludo, todo en un mismo acto ensayado mil veces. Mientras, Eldwin sonreía y daba las gracias mentalmente, una vez más, a Kiryl por lo buen falsificador que era.

-¡A sus órdenes, Coronel Engel!, ¿en qué puedo servirle?

-Busco a la señorita Atabey Savchenko, trabaja como asesora. He de encontrarla urgentemente.

-Si, la conozco, tiene su oficina en la segunda planta del edificio principal. Este soldado le acompañará, señor – dijo señalando al militar que le había dado el alto.

-¡Espléndido!. Una cosa más cabo – le dijo Eldwin sabiendo que estaba tentando a la suerte -, necesito un coche en la puerta en cinco minutos.

-¡Por supuesto, señor!.

Con la misma urgencia con la que había llegado, siguió al soldado hasta el interior del edificio. Una vez en el segundo piso, se dirigieron hasta un despacho en el ala sur.

-Aquí es, señor – le dijo, tras lo cual llamó a la puerta y la abrió sin esperar respuesta –. Sra. Savchenko, el coronel Engel desea hablar con usted.

Atabey nunca se acostumbraría a la brusquedad del ejercito con los civiles como ella. La sorpresa por tal irrupción en su despacho se trasformó de inmediato en confusión cuando vio al supuesto coronel que había entrado tras el soldado.

-¡¿Coronel Engel?!... Pero si tú no...

Eldwin se apresuró a hacerle un gesto a la muchacha para que guardara silencio. Dio las gracias al recluta por su ayuda y le ordenó que esperara fuera.

Una vez a solas, Eldwin y Atabey se fundieron en un tierno abrazo.

-¿Qué haces tú aquí, tío Engel?. ¿Y que es eso de Coronel?.

-Te lo explicaré por el camino, no tenemos mucho tiempo. Debes venir conmigo, ¡ahora!.

-Pero... ¿qué pasa?. ¿Porqué tanta urgencia?. Y, ¿dónde está la tía Xisela?, se que nunca la dejas sola.

-¡Por favor, cariño!. Sígueme y no hagas más preguntas. Confía en mí. Debemos llegar lo antes posible al aeropuerto. Tu marido ya nos está esperando allí. Te lo iré contando todo por el camino.

Eldwin volvió a abrazar a su sobrina adoptiva, la mención de su amada mujer hizo que, por un momento, flaquearan sus fuerzas. Mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla susurro a su oido:

-Nuestra amada Xisela a muerto. Ese es el motivo por el que yo estoy aquí.

(continuará)
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Foto:  insecto palo, 29 de agosto de 201 del blog de María Jesús "Paradela de Coles"

7 comentarios:

  1. Epa!

    Siempre se corta cuando se pone mas interesante.

    Esperaremos.

    (Engel es por el filòsofo?)

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  2. impactante ,como de costumbre y super intrigante !!!
    Un besazo

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  3. Llevo un año tras la historia...y no me rindo, aunque siempre me dejas con laimpaciencia de una nueva espera.

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  4. Parece que pocos quedamos en el mundo de la blogosfera porque casi todos están de vacaciones, y noto este medio como algo vacío, pero mira, me alegra que tú sigas por aquí, escribiendo y dando siempre mucho de ti, un placer estar en tu blog y tu compañía, amigo, y espero su continuación porque siempre nos dejas intrigados jajaja.

    Un beso.

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  5. Con la miel en los labios, "manito" ;). Besu asturianu.

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  6. Y yo que venía a leer la continuación siempre me confundo ¿o será que quise venir a desearte un feliz fin de semana? jajaja

    Un beso.

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