domingo, 10 de abril de 2011

Premonición (VI)

Tras la visita a la central de Chernóbil de esa mañana el resto del grupo decidió quedarse a descansar en sus habitaciones del Hotel Polissia, uno de los más lujosos de la ciudad de Prípiat, mientras ellos, los más jóvenes, salieron a pasear.

Se dirigieron hacia el río, el recepcionista les había recomendado un café muy famoso.

- ¡Por fin solos! – pensó Xisela mientras miraba furtivamente a los ojos de Eldwin y esbozaba una sonrisa. Aún recordaba aquel malentendido con el departamento del vagón del tren que les llevo desde París a Berlín y que propició que se conocieran. Él irrumpió en el compartimiento cuando ella ya estaba instalada.


...

- ¿Qué hace usted?... Creo que se ha equivocado – le dijo de mal humor al verse sorprendida por su entrada repentina y sin llamar.

- ¿Cómo?. ¡Ah sí!... ¡disculpe! – y retrocedió confuso al tiempo que cotejaba rápidamente su billete y el número de la puerta – ¿Este es el 21C?.

- Sí

- Pero... este es mi alojamiento, ¡mire! – y extendió la mano para que Xisela observara su ticket.

- Debe haber un error, aunque hay dos literas, yo viajo sola.

- Igual que yo.

Llamaron el revisor. Este les informó que no había ningún error, la universidad había reservado el departamento sin tener en cuenta que ellos no se conocían. El tren iba lleno así que no les quedaba más remedio que compartir la estancia.

Él, cortésmente, propuso una solución:

- No se preocupe señorita, me voy al vagón restaurante que permanece abierto toda la noche.

- ¡No sea ridículo! – le dijo entre ofendida y halagada por su caballerosidad trasnochada – estamos en los ochenta, una mujer puede compartir una habitación con un hombre sin que peligre por ello su reputación.

- Como desee señorita, para mí será un placer pasar un tiempo con una mujer tan bonita como usted.

Xisela se ruborizó. Aquel joven no la conocía de nada y le acababa de hacer un cumplido. Tras mirarlo detenidamente le resultó bastante apuesto.

- Si vas a seguir por ese camino será mejor que me tutees. Por cierto... me llamo Xisela.

- ¡Mil perdones!. He sido un mal educado por no presentarme, yo me llamo Eldwin Engel – le dijo tendiéndole la mano para saludarla.

Xisela la ignoró, se puso de puntillas y le plantó dos besos, uno en cada mejilla. Ahora el que se sonrojó fue él.

- Te invito a cenar – le dijo él – supongo que no habrás comido nada aún.

- Acepto, pero pagamos a medias.

Dejaron el equipaje de Eldwin en el compartimiento y se marcharon al vagón restaurante. Durante la cena descubrieron que ambos estaban becados por la universidad para realizar las prácticas de campo de inspectores de centrales termo-nucleares. Él era un estudiante alemán que había decidido cursar los últimos años de carrera en Francia para aprender el idioma. Había conseguido la misma beca que Xisela y ahora viajarían juntos las próximas semanas acompañando al grupo de expertos con los que debían reunirse en Berlín.

- Llevas un collar muy bonito y original – le comentó – parece muy antiguo. ¿Es una herencia?.

- ¿Cómo lo sabes? – se extrañó Xisela – fue un regalo de mi madre. Ha pertenecido a mi familia desde mi bisabuela Xisela. Fue ella quien lo hizo. ¡Era una auténtica artista!.

- Totalmente de acuerdo. Es curioso que se llamara igual que tú.

- Sí, mi madre me dijo que me parezco mucho a ella, luchadora y fuerte. Se quedó sola muy joven y con mi abuela recién nacida. Su marido perdió la vida en la batalla de Verdún, en la Primera Guerra Mundial.

- ¡Qué casualidad!. Mi bisabuelo también luchó en Verdún. Seguramente fueron enemigos.

A Xisela no le gustó aquel comentario.

- Quizás, pero por suerte todo aquello a quedado olvidado.

La velada resultó inesperadamente agradable para ambos y sin darse cuenta el alba les sorprendió charlando y riendo, como dos viejos amigos que llevaran tiempo sin verse y querían ponerse al día de sus respectivas vidas.

Al llegar a la capital alemana se dirigieron directamente a la Universidad Técnica de Berlín, en el barrio de Charlottenburg, donde tenían que encontrarse con el equipo. Nada más llegar, el jefe de la expedición les comunicó que debían partir de inmediato, ya que una de las centrales que iban a visitar había decidido hacer unas pruebas de estrés en uno de los reactores y no permitían que hubiera personal ajeno durante la misma. Tenían que adelantar la visita un par de días.

- ¿Qué central es Dr. Dietrich? – preguntó Xisela.

- Chernóbil señorita, en Ucrania – contestó – Pero antes debemos ir a la nueva central de Ignalina en Lituania. Todo está preparado...

...

- Te noto pensativa Xisela, ¿qué pasa? – Le dijo Eldwin una ves sentados en la terraza del café, en la mejor mesa que encontraron con vistas al río.

- Han pasado seis días desde que salí de Lille y aún no he conseguido hablar con Pierre, estoy muy preocupada, en casa no coge el teléfono... no sé que puede haberle ocurrido.

- Recuerdo que le llamaste en Berlín, después de enterarnos del adelanto de nuestro viaje. ¿No conseguiste hablar con él entonces?.

- No, era media mañana y él suele salir a correr todos los días a esas horas. Pero luego volví a llamarlo eso mismo día por la noche, cuando llegamos a Ignalina y tampoco cogió el teléfono. Lo he intentado nueve veces desde entonces y nada. Incluso he llamado a una vecina y me dijo que no lo veía desde hacía días. Si hoy no le localizo, me vuelvo a casa,... esto no es normal... temo que le haya ocurrido algo.

Eldwin cogió con decisión la mano de Xisela, la miró directamente a los ojos y le dijo:

- Por lo que me has contado de tu hermano no creo que le haya ocurrido nada. Es joven pero cabal y muy inteligente. Cuando volvamos al hotel estoy seguro que lograras hablar con él y te dará una explicación de su desaparición. ¡No te preocupes!.

Xisela estaba sorprendida por cómo aquel hombre al que conocía desde hacia sólo unos días era capaz de transmitirle aquella confianza. Su voz la envolvía como un manto cálido, reconfortante, que lograba hacerla sentir a salvo de cualquier cosa.

- ¡Xisela!... ¡Por fin te encuentro!.

La mujer sintió un escalofrío. Había reconocido la voz del que gritaba, antes incluso de girarse.

- ¡Pierre!. ¿Qué estas haciendo aquí?. ¿Por qué ...?

Su hermano no dejó que terminara de hablar. La puso en pie y la abrazó con lágrimas en los ojos. Luego, se desplomó sobre una silla. Xisela lo observó con detenimiento, estaba sucio, desaliñado, con barba de tres días y con unas ojeras que reflejaban claramente la falta de sueño. Cuando se repuso de la sorpresa, se sentó a su lado.


- ¿Qué te ha sucedido Pierre?


- No tenemos mucho tiempo, ¿recuerdas la carta de nuestro bisabuelo Antoine?

- No puedo creer que tu presencia aquí tenga que ver con esa carta – Xisela lo miraba incrédula - ¿Te has vuelto loco?

Pierre extrajo de su mochila de viaje la caja de madera y el cofre metálico. Un escalofrío le recorrió el cuerpo y fue perceptible por su hermana y su acompañante.

- No es solo la carta, es... algo más. ¡Estamos todos en peligro de muerte!...

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Foto: María Jesús Paradela. Paradela de Coles

15 comentarios:

  1. Caray...me dejas con la miel en los labios!
    ¿De qué se trata?¿qué peligro se cierne sobre todos?
    Y me gusta que se hayan conocido en el tren.
    Ya sabes:me gustan los trenes.
    Volveré a por la segunda parte.
    Un beso.

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  2. Justo se cortò en el mejor momento!

    Bueno, esperaremos.

    Un abrazo.

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  3. Gracias Ibso por los detalles que permanentemente tienes conmigo.
    La historia está interesantísima .
    Y, aunque tardas bastante en publicar las continuaciones,no se me olvida. Estoy absolutamente enganchada.

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  4. UKA: Esta es la sexta parte. El relato lo empecé allá por el mes de octubre, participando en el concurso de un blog de una amiga. Si quieres leerlo desde el principio puedes pinchar en el enlace que pongo al inicio. Un abrazo.

    EL GAUCHO SANTILLÁN: Usted siempre tan atento. El desenlace está próximo. Un abrazo amigo.

    MARIAJESUSPARADELA: Aún queda alguna foto y el evento del 2010. He decidido publicar el final de la historia el 26 de abril que coincide con el 25 aniversario del accidente de Chernóbil. Lo que no se aún si habrá algún capítulo más por medio, ya veremos. Un abrazo.

    Gracias a tod@s por conversar en el camino. Ibso.

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  5. ¡Qué interesante Ibso! Me encanta cómo narras. Un fuerte abrazo "....manito" ;)

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  6. EMEJOTA: ¡Muchas gracias!. Sabes que soy un aprendiz de escritor, pero me esfuerzo por transmitir lo que me ronda por la cabeza y creo, humildemente, que vale la pena el mensaje.
    Un abrazote muy grande para ti también... manita :)

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  7. Ibso,aún no me lo creo,he leido las anteriores entradas.Me ha emocionado cómo unes todos los tiempos y los miembros de una familia en un proyecto de futuro con lógica y causalidad...!
    Tu perspectiva ordenada,clara y constante nos lleva poco a poco a un final,que sin duda alguna nos parecerá un milagro de la "sincronicidad",que el universo mantiene con el ser humano.
    Mi admiración y mi felicitación por esta maravilla,que me hace pensar,amigo.
    Mi abrazo siempre,Ibso.

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  8. ¡ah, creí que no se iban a encontrar antes de la catástrofe! (porque van los tiros por ahí ¿verdad?
    ahora que se cumplen 25 años)
    Me tienes atrapada, niño... a ver cuántos capítulos nos quedan ¡qué nervios, porrrddiooss! ;)

    abrazos

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  9. MAJECARMU: Es curioso que utilices la palabra “milagro”. Todo el relato está basado en una idea muy sencilla pero que a mí me hace pensar mucho. Permíteme que sea tan misterioso, pronto entenderás lo que te digo :). Un abrazo.
    PSD: Al final puedo ser tan olvidadizo (o más) que tú. Creía que me había hecho seguidor de tu blog hace tiempo y resultaba que no. Pero, como has podido ver, ya lo arregle.

    MARILUZGH: Jajaja, no te comas las uñas. ¿Sabes que me di cuenta del 25 aniversario hace solo un par de días?. Con este relato, yo estoy siendo el primer sorprendido, te lo aseguro. Lo releo y no me creo que lo haya escrito porque sinceramente, no sé de donde ha salido. Un abrazo.

    Gracias a las dos por conversar en el camino.
    Ibso.

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  10. Hola Ibso: me encanta la narración, el modo y el contenido.
    A ver como sigue, que supongo tendrá que ver con lo sucedido hace 25 años en Chernobil, y que ojalá no se de nunca más.
    Abrazo. Jabo

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  11. Antes de nada, Ibso, quiero darte las gracias de corazón por un regalo muy especial que me acabas de hacer: el haber hecho el esfuerzo de aprender a recibir... Te aseguro que tengo los ojos cuajaditos de lágrimas, porque ese "gracias por el regalo" sin más explicaciones ni justificaciones, me demuestra que has entendido lo más hermoso de este mundo: a amar de verdad... Porque amar es simplemente dar sin pedir ni esperar nada a cambio, pero teniendo la generosidad de saber recibir también, pues, en caso contrario, sería un amor en cierto modo pretencioso o con ansias de protagonismo... Y entre los amigos, los amantes y los que de verdad se quieren, siempre se comparte lo que se es y se tiene... Luego amar ha de ser "dar y recibir"...

    Gracias ¡Uff! Gracias por todo el apoyo y cariño con el que te he sentido a mi lado, porque, aunque era Victoria la que sacaba los comentarios, los fui leyendo, sin fuerzas para contestar... Y tus palabras, las de consuelo y las que me regalas por el poema de "Tu risa" te aseguro que son armas infalibles en la batalla contra la tristeza (que voy ganando por goleada, por cierto)...

    Gracias, compañero, gracia amigo, gracias Ibso...

    Un beso y una flor...

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  12. Hola IBSO, no puede ser que me dejes con la miel en los labios, siempre me quedo pegada a tus relatos y cortas en lo mejor jejeje como para no perderse el próximo capítulo.... pero seguiré leyéndote.
    Un abrazo

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  13. JABO: Ojalá, pero temo que la lección que aprendimos se nos está olvidando.
    De todas formas, Chernóbil al igual que Verdún en la primera guerra mundial, son solo escenarios propicios para esta historia y aún falta el último escenario que tendrá lugar en un acontecimiento del año pasado. El mensaje o reflexión que intenta dar este relato es sencillo pero atemporal. Espero que te guste el desenlace (que no prolongaré más allá de este mes). Un abrazo.

    AMADA AMANTE: Me alegra enormemente haber contribuido con mis humildes palabras a ayudarte en estos momentos de luto. ¡Muchos ánimos! y gracias a ti, Marta, por compartir y por mostrarle, a este aprendiz de la vida, algo de sabiduría. Un abrazo.

    CARMEN ROSA: ¡Lo siento!. Quizás esté siendo un poco malo, jejeje. En mi descargo te diré que los relatos que puedes leer en este blog son todo lo que he escrito en mi vida, es decir, aunque mi imaginación se desborda con facilidad, aún me cuesta plasmarla en palabras escritas, por lo que voy un poco lento. Un abrazo.

    Gracias a los tres por conversar en el camino.
    Ibso.

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  14. Aquí sigo. Expectante. Un fuerte abrazo.

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  15. espero impaciente la continuación de la historia (creí que ye te había dejado un comentario de esta entrada , lo siento estoy muy despistada )
    Unbesazo

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