jueves, 10 de marzo de 2011

Premonición (V)

- ¿De donde ha salido este animal? – se preguntó Antoine observando al sapo que se había colocado sobre él – Es casi imposible encontrar algún ser vivo en este infierno, el que no huyo con los primeros disparos, debería haber muerto hace tiempo.

Pero allí estaba. Apareció de la nada y se acercó al malherido cuerpo del soldado sin aparentemente ningún temor, colocándose sobre su pecho.

- Es curioso – se dijo – desde que este bicho ha llegado, el horrible dolor parece haberse esfumado, como por arte de magia. Aunque sé que no saldré de esta, es grato morir sin dolor, en paz dentro de esta locura. – Cerró los ojos y recordó aquellos últimos momento que le habían llevado a este final:

“ – ¡Vamos cabo!, es la hora – me había dicho el sargento con la tensión habitual antes del ataque.

- He terminado, estoy listo – y metí las cartas dentro de mi camisa, todo lo “a salvo” que pude dadas las circunstancias.

Pero no era cierto, no estaba listo, no para matar al enemigo. Sentía un extraño nudo en las tripas. Mientras avanzaba con dificultad por aquel lodazal, ya no prestaba atención a las balas, a los obuses, ni siquiera a los compañeros que iban cayendo a mi alrededor; era un veterano y aquello ya no me afectaba... o quizás sí... otra ves la extraña sensación.

Había llegado de nuevo al “muro de la muerte”: una inmensa alambrada de dos metros de altura por tres de ancho y que recorría el frente de norte a sur, separando a los dos ejércitos. En realidad existían dos alambradas, cada una construida por un ejercito y separadas entre sí por medio metro escaso. Cada noche, hombres de los dos bandos, se afanaban en reconstruir o reparar su alambrada de los daños producidos por los bombardeos y los continuos asedios. Cada alambrada tenía pasos camuflados para llegar con facilidad a la alambrada enemiga, pero una ves allí había que encontrar un hueco (o hacerlo) para atravesarla. Y durante el día, en las interminables ofensivas y retiradas posteriores, hombres de los dos bandos perdían la vida intentando cruzarlas, en un estúpido y macabro juego con la muerte, porque los que mandaban consideraban primordial pasar por allí.

Recuerdo como encontré una brecha y, después de cortar unos cuantos alambres de espino que se me enterraron en el muslo derecho, llegué al otro lado. Miré atrás para comprobar si mis compañeros me seguían: ¡no había nadie!, ¡me había quedado solo!. Cojeando de la pierna busque cobijo en un socavón de los muchos que habían producido las bombas y, entonces ocurrió: una ráfaga de ametralladora me alcanzó las tripas justo antes de saltar dentro.

Tenía miedo, estaba al otro lado del “muro de la muerte”, en campo enemigo y con una herida mortal. Las pocas opciones que me quedaban para sobrevivir pasaban por aguantar y ser rescatado cuando llegaran los sanitarios o ser cogido prisionero. Lo primero era imposible dada mi posición y lo segundo no ocurriría ya que ningún bando hacía prisionero a un enemigo herido de gravedad. Así que me acurruqué como pude y me dejó aquel dolor atroz, y me dispuse a esperar la muerte, esa vieja conocida que en mi caso tardaría horas en llegar.

Entonces, el miedo se transformó en pánico al recordar las cartas que guardaba en mi pecho: ¡nadie las leerá! – pensé.

En ese momento, de improviso, un joven soldado alemán salto dentro del agujero donde me encontraba. Instintivamente alcé mi fusil y lo encañoné. Aún recuerdo la expresión de incredulidad y miedo en su rostro al verse sorprendido de aquella manera.

No disparé, no quería matar a nadie más en aquella estúpida guerra, además pensé:

- Puede que él sea la solución, pero... ¿cómo convertir a un enemigo en un aliado?.

Con mis escasos conocimientos de alemán, algo de ingles y el francés más simple que logré pronunciar, me comuniqué con aquel soldado:

- ¡No te muevas!, ¡no quiero matarte!. Como ves estoy mortalmente herido, no me queda mucho tiempo. Debo pedirte... no... necesito pedirte que hagas algo por mí.

El alemán me miraba desconcertado, no sabía si me comprendía. Saqué las cartas y se las ofrecí.

- Son para mi mujer y mi hija pequeña a la que aún no conozco. Te ruego que las hagas llegar al sargento de mi compañía, ¡por favor!.

El soldado extendió la mano temblorosa y las cogió. Después de leer el remitente asintió con la cabeza. Aceptó el encargo, seguramente por miedo a que yo disparara, pero no tenía más opciones que confiar en aquel extraño. Entonces consiguió articular unas palabras que me dieron esperanza:

- Sr. Antoine, mi nombre es Manfred Engel. Aunque no le conozco haré lo que me pide. Yo también seré padre en un par de meses y pensar que puedo morir aquí sin conocer a mi hijo es mi peor pesadilla.

Se guardó las cartas dentro de su camisa y se marchó por donde había venido.

- ¡Que Dios te guarde y te bendiga “enemigo mío”! – pensé al verlo partir con mi tesoro más valioso – Eres un hombre de buen corazón.”

- Qué rápido ha sucedido todo – pensó Antoine mientras observaba a aquel feo sapo que lo miraba encaramado sobre su pecho.

El animal había aparecido nada más irse el joven soldado alemán. Seguía preguntándose cómo era posible que hubiera sobrevivido allí, pero algo era seguro: era el único ser vivo que le haría compañía en sus últimos momentos de vida. Era extraño como junto a aquel sapo había llegado la calma a su sufrimiento. Se fijó en sus grandes ojos dorados de pupila negra horizontal, parecía que le fuera a hablar en cualquier momento. Sintió como aquel anfibio le trasmitía paz y con ello, remitía su angustia y su miedo.

Poco a poco Antoine fue perdiendo la vida por aquellos agujeros que las balas habían hecho en su cuerpo. Sin sentir dolor, sin sentir frío.

Antoine murió en paz, una paz que no había conocido nunca antes. El sapo continuó durante horas sobre su cuerpo, justo encima de su corazón, como testigo mudo de la estupidez de los humanos. Y allí murió, sin moverse, sin motivo aperente para su sacrificio. Cualquiera que hubiera podido contemplar la escena podría haber pensado que a aquel hombre se le había salido el corazón del pecho.
(continuará)

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El relato continúa aquí: Premonición (VI)

Foto: María Jesús Paradela. Paradela de Coles

24 comentarios:

  1. Y continúa la intriga, se van cerrando los episodios pero aparecen nuevos personajes.
    A ver si lo acabo este mes.
    Un abrazo a tod@s.
    Ibso.

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  2. que bien la historia continúa !!
    aunque este episodio es muy triste ,pero a la vez muy humano ,tanto por la destrucción , como por la esperanza ,del gesto entre enemigos.

    Unbesazo

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  3. Querido Ibso:

    No hay nada más hermoso en la vida que dar generosamente lo que somos y lo que tenemos sin esperar ni pedir nada a cambio...

    Pero... También hemos de aprender a recibir...

    Me dices que no aceptabas premios ni regalos por creer que no los merecías... ¿No crees que ese juicio no te corresponde hacerlo a ti, sino al que ha decidido premiarte?

    Es como si fueras al médico y te dijera que tienes bronquitis y tú le dices al doctor que NO LA TIENES PORQUE NO TE LA MERECES...

    Cuando alguien entrega un premio a esa persona, nunca lo hace arbitrariamente o tirando una moneda al aire y si es cara "se lo entrego" y si es cruz "no se lo entrego"... Cuando alguien ofrece un premio a un bloggero es que considera que su trabajo, su blog, sus comentarios, su participación, su educación y ¡vaya usted a saber qué! le hacen merecedor de ese premio...

    Pero es EL DADOR DEL PREMIO EL QUE JUZGA Y DECIDE QUIÉN MERECE ESE PREMIO O NO, y nunca el premiado...

    Y sí, debo darte la razón en algo importante: cuando entregas con todo cariño y amor un premio o un regalo y no te lo aceptan "porque yo no soy merecedor de ese premio" o por cualquier motivo cualquiera, te sientes rechazada, sientes que tu premio no vale nada, y que tú misma no eres importante para ese bloggero...

    Me alegro mucho, ¡no sabes cuánto!, de que hayas aprendido a mirar con los ojos del corazón y te hayas dado cuenta de error que estabas cometiendo... Y, como ves, no suelo equivocarme al escoger a los ami-blogs a los que entregar mis premios ¡jajaja!

    Un beso y una flor!

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  4. Gracias a personas como tú y porque sé que me equivoco a menudo e intento ir aprendiendo y creciendo como ser humano, es por lo que siempre reflexiono, hago autocrítica y decido. Por ello te doy las gracias por considerar que soy digno de este premio.
    Un abrazo.
    Ibso.
    P.D.: En tu anterior blog, allá por el mes de octubre, recuerdo que me obsequiaste con otro premio que entonces no acepté. Sería un honor, si fuera posible, aceptarlo ahora.

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  5. Que buen relato.

    Se lee de un tiròn.

    Amerita la continuaciòn.

    Un abrazo.

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  6. Es sin duda, un gran relato. La vida versus muerte. En una situación así como detallas, es previsble ese final, pero la mezcla que hay en el relato de esperanza, coraje, miedo, amor.. y el enfrentamiento con la realidad lo hacen apasionante.
    El sapo.. se sienta en el corazón... desconozco el porqué, pero por algo será. Que siga el relato, porfa.
    Abrazo. Jabo

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  7. Qué bien vamos. Sigue, por favor.
    Reconocí a ese sapo al verlo.
    Gracias por eso también.

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  8. Me gusta cómo va continuando la historia Ibso :) Has dejado un regusto triste en la lectura, pero está tan bien escrita que no te entretienes en estremecerte, hasta el final... ya espero el siguiente capítulo :)

    abrazos

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  9. Me ha encantado este capítulo amigo Ibso , me tenias cada vez más cerca de la pantalla como si estuviera leyendo un libro interesante, esperando con interés lo que íba a ocurrir y puedo decirte que emociona no solamente por la delicadeza con la que mencionas ciertos temas como son las guerras , sino por esa sutil forma que tienes en resaltar la solidaridad y el amor , que no entiende ni de banderas ni prejuicios ni políticas, capaz de estremecer hasta el enemigo.También me quedo esperando el próximo capítulo...felicidades por el desarrollo tan magnífico de éste.

    Un Abrazo.

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  10. Ibso, siento ser tan escueta, pero ando liadilla. De todos modos sabes que me gusta la historia y que estoy encantada de poder sentarme un rato a descansar y visualizarla como si de una película se tratase. Espero la continuación. Un fuerte abrazo.

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  11. me quedo un poco ciego como un canario que en otro blog así se hace llamar ,pues la historia es bastante interesante por lo que termina sin querer enganchándote.

    Saludos

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  12. La estupidez en los humanos es intrínseca,nace con nosotros y a medida que vivimos,se desarrolla...
    El corazón verde de esperanza,quizá,la de encontrar algo mejor más allá de este presente que para él ha finalizado...
    Un beso.

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  13. ANUSKY66: No podía dejaros con la intriga, ¿verdad? :). Si es triste, como todas las historia de seres que terminan brutalmente en una guerra. Pero en las últimas horas de Antoine tuvo la oportunidad de abrir un camino de esperanza para el futuro, en aquel infierno, en aquella sin razón.

    EL GAUCHO SANTILLÁN: ¿Amerita?. Confieso que he tenido que buscar esta palabra en el diccionario. Es ilusionante que pienses que “merece” la continuación.

    JABO: Es muy difícil explicar porque el sapo se colocó sobre su corazón y murió allí, tendría que hacerle hablar para poder comunicar todo su significado. No obstante, espero que en la continuación pueda ir dando pistas de ese comportamiento. Por el momento te dejo con la idea original: en el relato, todo lo que vive (plantas, animales y humanos) tienen “alma”.

    MARIAJESUSPARADELA: Gracias a ti porque este relato no existiría sin tu concurso, o sin tus fotos. Participar en él y obligarme a hacerlo basándose en unas fotos sigue siendo lo más divertido. Por cierto, no he olvidado las condiciones de diciembre: habrá un acontecimiento importante del 2010 formando parte del cuento.

    MARILUZGH: Sigo, sigo, prometido. Ya tengo casi terminado el próximo capítulo. Todos los sacrificios de mis personajes tienen un por qué, tienen un mensaje y, a veces, una recompensa inesperada.

    CERYNISE: Ha veces me pregunto: ¿puede el odio destruir hasta el último atisbo de amor en el corazón del hombre (mujer)?. En una guerra, donde te inculcan el odio irracional y devastador suficiente como para matar a alguien que podría ser tu amigo, tu hermano,... ¿no queda amor en esos corazones?.

    EMEJOTA: La verdad que parece una peli :). Aunque si tuviera que clasificarla dentro de un género, no sabría en cual. Un placer tus visitas, aunque sean fugaces.

    JOSE: ¿ciego canario?...¿?. Me alegro que te esté gustando la historia. Yo me estoy divirtiendo mucho escribiéndola.

    Un fuerte abrazo a tod@s y gracias por conversar en el camino.

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  14. UKA: Te me colaste cuando estaba conversando, jeje.
    Muchos haciendo algo estúpido puede verse como lógico e incluso incuestionable. Pocos haciendo algo listo e inteligente puede verse como locuras o resultar incomprensible y anormal. La debilidad de los estúpidos puede que sea una cuestión de cantidad, por eso existen ciertos programas de televisión, los deportes de masas, las ideologías o creencias elitistas, diferenciadoras o excluyentes; para crear y fomentar la estupidez, reducir al mínimo posible el razonamiento crítico y hacer más manejables a las “masas”.

    Gracias por conversar en el camino.
    Ibso.

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  15. Leyendote.

    Gracias por tu visita y contestacion que se lleva todos los premios posiblessssss

    Cariños

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  16. Maravilloso este relato, amigo, se lee muy bien, y hasta me parece que he estado en el lodazal presenciando la escena.

    Espero la continuación.

    Un abrazo y feliz fin de semana...!

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  17. hola como estas????

    espero q bien.

    Lindo y entretenido blog te deseo

    lo mejor surte nos vemos

    y espero que sigas con este

    proyecto

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  18. Un saludo. Se lucha siempre hasta el final.

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  19. Hola, querido IBSO:

    Uf, me has tenido durante media hora completamente enganchada; me he leído todas tus "Premoniciones" y he de decirte que tienes madera de novelista, sí; si trabajaras un poco algunos aspectos podrías escribir una novela si te lo propusieras.

    Escribes transmitiendo esa magia tan necesaria para que algo "enganche" y no se pueda parar de leer. Describes con mucho detalle y mimo, tanto ambientes como personajes, imprimes un buen ritmo y sabes comunicar al lector perfectamente el mundo emocional que gira en torno a la historia.

    TE FELICITO y te deseo muchísima suerte en este concurso... Por cierto, ¿dónde puedo votar?

    Muchas gracias por tus buenos deseos, Ibso, cuídate tú también mucho. Te dejo un abrazo super mega enorme :)

    PSD: Gracias por seguir a Bibiana :)

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  20. Por cierto, Ibso: olvidé decirte que no te demores mucho en escribir la VI parte, ya ando aventurando finales...

    Oye, y lo de madera de novelista no es adulación, ¿eh? :)) ¡te lo digo de corazón! Me está encantando esta historia que bien podría tomar cauces de novela corta...

    Más besos.

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  21. ABUELA CIBER: Gracias a ti por la visita. Si hay premio... para mi mujer, que es la que se lo merece. Un abrazo con sabor a manzana.

    CORNELIVS: Me alegro que te siga gustando. Espero terminarlo pronto. Aunque en el relato no describo con profundidad, si te das cuenta parece un ataque al que le hubieran quitado el sonido, voy dejando muchos resquicios para la imaginación del lector. Un abrazo amigo.

    TV-R4: Gracias por pasarte por aquí. Visité tu blog y, aunque no me interesa mucho el mundo de la TV, te deseo que tengas mucho éxito con tu andadura por estos mundos virtuales. Saludos.

    SAVIA: Y a veces, la recompensa está más allá de él. Un abrazo

    MAR SOLANA: ¡¡Madera de novelista!!, me quedo sin palabras al saber que alguien que ha publicado un libro y varios cuentos, o sea: UNA ESCRITORA, piense que puedo tener “madera” para este arte de las letras. Este es mi segundo relato escrito en este blog o en cualquier otra parte y me parece increíble tener a gente “enganchada” a él. Mil gracias por tus palabras que sé, están dichas con el corazón.
    Sólo la primera y la segunda parte de “PREMONICIÓN” participaron en el concurso del blog de María Jesús “Paradela de Coles” ya que terminó en diciembre. Mi participación en él fue por pura diversión. Las fotos que aparecen en el relato son de su blog (esta era una de las condiciones), pero decidí seguir usándolas (con su permiso), ya que me sirvieron de inspiración.
    Gracias a ti por presentarnos a Bibiana, me gustan sus cuentos.
    ¡A ver si te sorprendo con el final!. Te doy una pista: la historia no termina en el accidente de Chernóbil, y como en todo lo que escribo: hay un mensaje que impregna todo el relato, parte de mi humilde visión de las cosas.
    Un abrazo de esos tan enormes que me envías y que me dejan sin aliento.
    PSD: Si no es molestia, dime alguno de esos aspectos que tengo que trabajar para seguir aprendiendo. Puedes hacerlo aquí o por e_mail a ibso.ibso2@gmail.com. Te quedo muy agradecido de antemano.

    Muchas gracias a tod@s por conversar en el camino.
    Ibso.

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  22. Un saludo, es un placer visitar tu casa, volveré con un poco más de tiempo, y leeré todo lo anterior.

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  23. Coincido con todos. No soy amigo de los halagos y menos de las lisonjas, siempre me parece mucho mas enriquecedor una buena crítica. La idea de hilvanar un relato a través de una serie de imágenes obliga a crear estaciones simbólicas en el recorrido. El relato tiene además algo que para mí es fundamental: tiene algo que decir, eso con lo que te quedas después de leer.
    Un saludo

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  24. MAMÉ VALDÉS: Vuelve cuando quieras, sabes que eres bien recibido siempre que quieras. Yo también te leo aunque no siempre comente.
    Un abrazo.

    CAMINO A GAIA: A mí me gusta la buena crítica, es enriquecedora y la mejor manera de aprender. Pero cuando combinamos sabiamente la crítica constructiva por lo que consideramos mejorable con el reconocimiento de lo que ha gustado, nos convertimos en maestros y admiradores al mismo tiempo. Me alegro que te guste y espero que el mensaje que pretendo plasmar en esta “Premonición” permanezca después de leerlo (esa sería mi mayor recompensa). Un saludo

    Gracias a los dos por conversar en el camino.

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