domingo, 15 de agosto de 2010

Mirando las luces eternas

Siempre me gustó hacer reír a los demás. En la infancia me resultaba más fácil, los niños, ya se sabe, son divertidos con casi cualquier cosa que hacen o dicen.

La risa siempre me ha parecido curiosa, es como si de pronto la persona que ríe se convirtiera en otro ser que por un momento parece ser feliz y olvidar sus penas.

De mayor la afición de payaso es más difícil y hasta puede estar mal vista. Con los años, aunque intento seguir haciendo reír, he descubierto que tengo facilidad para inventar cuentos y a los que los oyen dicen gustarles. Los cuentos te pueden hacer soñar, y los sueños, al contrario que las pesadillas, son imágenes de nuestro mundo feliz.


No deberíamos perder nunca la capacidad de hacer reir o hacer soñar a otras personas, porque estoy seguro que esas risas y sueños nos serán devueltos con creces.

Mi primer cuento se titula:

M i r a n d o   l a s   l u c e s   e t e r n a s

Espero que os guste.

La noche era fresca aunque dentro de la comuna hacía bastante calor. Ella y sus hermanas habían estado intentando reparar la ventilación, que había sido destruida tras las lluvias. Estaba agotada físicamente, pero su mente no le permitía dormir.


Salio de la cama y recorrió el pasillo principal, tras pasar ante la entrada, siempre vigilada, se aventuró unos pasos en la noche oscura.



-Que silencio - pensó - ni siquiera se oye el viento meciendo los árboles. Y esta oscuridad, es tan profunda que infunde respeto -.


Había permanecido un par de minutos en esa negrura cuando su mente decidió que no merecía la pena la aventura por un poco de fresco. Entonces levantó la vista para contemplar, maravillada, el cielo más estrellado y hermoso que recordaba en su corta vida. Sus temores se disiparon casi de inmediato y sus pensamientos empezaron a flotar elevándola del suelo, hacia esas luces parpadeantes. Recordó al venerable anciano contando a las obreras la historia de las luces eternas:



...- Las luces que veis en el cielo por la noche, hijas mías, son millones de soles. Sí, soles, como el que nos ciega con su luz por el día, pero infinitamente más lejos; por eso su luz es tan tenue - Aunque vio que su joven audiencia estaba un poco perpleja, continuó - El mundo que conocemos nos parece grande, pero es insignificantemente pequeño si lo comparamos con el universo que podemos ver. Estas estrellas se encuentran tan lejos que la luz que observamos cada noche hace muchos años que salio de ellas. Dicho de otro modo, cada vez que miramos el firmamento estamos contemplando el pasado. Y el pasado es eterno mientras brille el firmamento - concluyó.



- El pasado es eterno mientras brille el firmamento.



La frase se le había quedado grabada y ahora, contemplando las estrellas, intentaba buscarle un sentido. Al venerable anciano siempre le gustaba terminar sus explicaciones con una frase enigmática.



- Para que penséis - solía decir con una sonrisa - si os lo diera todo masticadito no necesitaríais dientes; y tenéis que llegar a viejos como yo, sin un diente, gastados de tanto pensar.
El planeta había sido devastado hacía siglos por la civilización egoísta de sus antepasados. Ellos lograron ser la especie dominante, la más inteligente y la más poderosa. Pero todo sus logros, su tecnología, su cultura, se encaminó por los senderos oscuros de la depredación natural, la guerra, las desigualdades sociales y la avaricia. Al agotarse los recursos naturales junto con los cambios climáticos debido a la contaminiación de la tierra y el cielo, habían llegado al borde de la extinción como especie.



Ahora sobrevivían como podían. Debían depurar el agua, filtrar el aire, reutilizar y reciclar todo lo que era posible. Obtenían la energía del sol y del viento, recolectaban huertos y criaban animales en colonias verticales excavadas en el suelo. Ya no existían las grandes ciudades con rascacielos de 200 pisos, ya no se fabricaban grandes máquinas ni lujosos coches, ya no existía la comunicación global. Habían retrocedido miles de años en su civilización tecnológica, pero el sacrificio había valido para aprender, se habían reconciliado con su hogar, con su mundo, aunque en el camino habían muerto millones de su especie y arrastrado a la extinción a muchas otras.
...



Aunque seguía siendo noche cerrada la oscuridad parecía desaparecer con la luz que procedía de las estrellas. Su mirada y su pensamiento estaban lejos del cruel mundo donde le había tocado nacer, perdida en la profundidad de aquel cielo, puro, hermoso y reconfortante. Sin ningún motivo aparente, centró su atención en el brillo pálido de una diminuta estrella, no era la más brillante, no era la más bonita ni la que tenía el color más intenso, pero sintió que era especial.


-¿Y si la luz fuera algo más que lo que se ve?- pensó, -¿y si en cada cosa, cada ser, que tocara, no solo trasmitiera su energía y su calor, sino que absorbiera parte de su esencia?...¿y si fuéramos capaces de, en un futuro, captar la esencia del universo transmitida en la luz, aunque nuestra sensibilidad aún no nos lo permita?-.



Su pensamiento empezaba a divagar pero la idea no le pareció del todo absurda. Sus conocimientos de física eran escasos, pero era tremendamente inteligente, y aún más importante, tenía una enorme intuición y sensibilidad. Su entorno era su medio de sobrevivir, debía conocerlo y colaborar con él para poder subsistir y desde que tuvo uso de razón sentía que todo estaba conectado.



-¿Y si la luz fuera ese punto de unión, dando y absorviendo información de la esencia de todo lo que nos rodea y de nosotros mismos?-



Entonces ocurrió algo inesperado y sorprendente, la estrella diminuta que absorta contemplaba, estalló y lleno de luz la noche. La impresión fue tan grande que cayó de espaldas y por un momento perdió el sentido. Al abrir los ojos de nuevo, busco el lugar del firmamento donde había visto el prodigio, pero... para su sorpresa..., la estrella seguía ahí.



-¿Qué ha sucedido?, ¿estoy alucinando?-.



Intentaba buscar una explicación a lo que había ocurrido cuando escucho una voz:



-¡Hola!, soy Luna, ¿cómo te llamas tú?-



Miro a su alrededor,...no había nadie.



-Me he golpeado la cabeza y estoy aturdida-, pensó.



Pero volvió a escuchar la voz:



-¡Hola!, soy Luna, ¿cómo te llamas tú?-



Se detuvo y pensó, la voz no procedía del bosque ni de la comuna, procedía de su mente, o más bien, de todo su ser.



-¡¡ALGUIEN ME HABLA DESDE MI INTERIOR!!-.



En su cuerpo sintió algo más que la voz, sintió que procedía de la estrella que pareció explotar, sintió que era una niña, una cría de una especie que ella no conocía, sintió que era de un planeta muy lejano que orbitaba alrededor de aquel sol y sintió que, inexplicablemente,... venía del pasado. Y lo más importante de todo, supo sin ninguna duda, que estaría unida a Luna por el resto de sus días.



Respiró hondo, se tranquilizo lo que pudo y respondió mentalmente:



-Hola Luna, yo me llamo Arreit-

Y en ese instante sintió el más atroz de los dolores...

Luna iba a cumplir tres años mañana. Nació después de un largo y doloroso parto y entro en coma profundo al tercer día de vida. Los médicos le habían hecho infinidad de pruebas y no sabían explicar la causas de su estado, solo sabían, que la región del dolor de su cerebro estaba inusualmente activa para su edad, lo que significaba que estaba sufriendo y no había ninguna causa física ni mental para ello.



-Es una niña muy fuerte y una superviviente-, le había dicho el padre esa misma mañana a su madre, en su intento cotidiano de consolarla.



...Pero este no iba a ser un día más.



Hacia media noche, los aparatos que controlaban las constantes vitales de Luna parecieron volverse locos. Los electrodos conectados a su cabeza empezaron a registrar un aumento de la actividad de todo su cerebro y las alarmas alertaron a la enfermera y al médico de guardia que acudieron de inmediato.



-¡Es un milagro!-, exclamó la enfermera.



-Es increíble, pero parece que está despertando-, le dijo el médico a sus emocionados padres.



La madre agarro fuertemente la mano de la pequeña que ahora solo parecía dormir y la llamó con ternura: ¡Luna, mi amor, despierta, tus padres te han esperado durante mucho tiempo!.



Luna abrió lentamente los ojos. Reconoció la voz de su madre y esbozó una sonrisa, miró a los pies de su cuna y reconoció a su padre aunque nunca lo había visto, volvió a sonreír. Sus padres no podían parar de llorar de felicidad, abrazando a la niña y cubriéndola de besos.



Para estupor de todos los presentes, la niña levanto su pequeña mano señalando a traves de la ventana en dirección a un lugar concreto del firmamento y pronunció su primera palabra: -Arreit-.



En otro mundo, a cientos de años luz de la tierra, Arreit también miraba el cielo. Empezaba a amanecer y ya no estaba sola, toda la comuna la acompañaba en silencio.

Sonrió con lágrimas en los ojos y dijo, esta ves en voz alta:



¡Feliz cumpleaños!, Luna-.
Habían pasado 140 años y Arreit era ahora una venerable anciana. Aun recordaba la noche en que le cambio la vida, aquella en la que conoció a Luna. Todo había sucedido como le había dicho.


En este corto espacio de tiempo, su especie había pasado de estar al borde de la extinción, a completar viajes espaciales a planetas cercanos, pronto podrían dominar el tiempo y cumpliría la promesa hecha a Luna. Y todo gracias al DON que les regalo la niña humana.

Las guerras, las injusticias sociales, las luchas de poder, las desigualdades y la expoliación de la naturaleza habían quedado atrás hacía mucho tiempo. Y lo más importante, ahora estaban unidos, se sentían próximos y sin miedos, sin rencores, sin odios, sin envidias, sin...compartían el afecto, el amor, el conocimiento, la amistad, la esperanza, la alegría,...

Recordó la noche oscura, el frase del vererable anciano: "el pasado es eterno mientras brille el firmamento", las estrellas, la aparente explosión del sol, la sorpresa de escuchar a Luna por primera vez, y sobre todo recordó el primer instante en que percibió el DON, la bendición que generosamente le había entregado a traves del espacio y el tiempo desde su lejano planeta llamado Tierra.

-Tú eres ahora la fuente, Arreit- le había dicho Luna. -Te he buscado durante mucho tiempo, tres años eternos y oscuros...mi hermano gemelo era el portador y yo, la buscadora. El DON que has recibido solo funciona si se entrega con generosidad a otro ser, pero el primero en recibirlo debe ser especial, debe ser capaz de soportar el inmenso dolor que le producirá en los primeros momentos, hasta que sea capaz de empezar a compartirlo, compartiendo también su carga-.

Arreit recordó los primeros momentos, el Don le pareció la mayor maldición y se preguntaba porque aquella dulce niña le había condenado a tal sufrimiento. El Don era algo parecido a la empatía, si, eso de ponerse en el lugar del otro, pero no de forma racional, no pensado como sería si estuviera en su piel, mas bien era SINTIENDO que estaba en su piel; no tenía que pensar, solo sentir. Y vaya si sintió. Todo su cuerpo se retorció de dolor aquella noche.

Luna la animaba: -Debes ser fuerte, eres la fuente, el ser más especial que he encontrado en todo el universo, tú seras la matriarca de la primera raza de La Luz, pero debes reponerte, el Don se trasmite a través de la luz y lo que tu estás sintiendo se debe a la tenue luz de las estrellas. Si sale el sol antes de que domines y compartas el don con tus seres cercanos, morirás-.

Aquellas palabras le parecieron su sentencia de muerte. -¿Cómo sería capaz de dominar y compartir aquello que aún no entendía?-. Estaba sintiendo a todos los habitantes de la comuna, sentía su dolor, el de cada uno de ellos, y eran muchos. Pero Arreit era muy inteligente, se centró: -No solo puede haber dolor-, pensó, -el dolor es el sentimiento más fuerte, pero deben haber muchos más sentimientos, positivos y negativos-. Buscó más profundamente y fue rechazando lo negativo,

-ira, no, envidia, no, rencor, no- y encontró lo que buscaba:

-compasión, sí, alegría, sí, amistad, sí, AMOR, SI-. Por cada sentimiento positivo que encontraba despertaba a unos cuantos de los que dormían y compartía con ellos el DON, estos a su vez mitigaban un poco el dolor de Arreit. Empezaba a comprender: -los sentimientos positivos nos unen, son el nexo para la transferencia del Don-. Siguió despertando a más y más de los que dormían. Todos salían de sus camas, recorrían el pasillo hasta la salida de la comuna y se reunían, sin decir palabra, en el claro del bosque. Al alba, los 5512 habitantes de la comuna estaban de pie, junto a Arreit, compartiendo con ella el Don y dando todos gracias a la niña humana Luna.

Arreit ya no sentía dolor, ahora estaban unidos por la empatía universal, cuando uno sintiera ira, soledad, desesperanza, tristeza,... los otros compartirían esos sentimientos y harían lo posible por ayudar al que lo sufría. De igual modo, cuando uno sitiera alegría, esperanza, júbilo, amor,...los demás se unirían a la fiesta.

Y entonces salió el sol, y el DON se intensificó infinitamente. Los arboles, plantas, animales, el resto de su especie en todo el planeta, su propio mundo, TODO quedo unido por la luz... como siempre lo había estado.
Luna había crecido. Sus padres estaban orgullosos de la mujer en la que se había convertido, era inteligente, guapa sin excesos, simpática, trabajadora, sus amigos nunca la oyeron levantar la voz, enfadarse, malhumorada, al contrario, siempre parecía estar alegre, pendiente del que necesitaba un apoyo para ofrecerle su hombro, para decir una palabra de aliento, un chiste oportuno o dar un abrazo sincero.

Pero ese día se levanto con una tristeza profunda, esas que salen de lo más hondo del alma. Este era el único día del año en que Luna estaba triste, el mismo día todos los años, el día en que había muerto su hermano gemelo Ángel. Habían pasado ya veinte años y Luna, aunque solo tenía tres días de vida, recordaba la cara de su hermano como si lo estuviera viendo ahora. Nadie supo explicarle como era posible, sus padres solo intuían que algo muy especial unió a sus hijos antes incluso de su nacimiento.

Ángel, ese fue el nombre que le pusieron las monjitas del hospital, había nacido con insuficiencia respiratoria, habían surgido complicaciones durante el parto y el niño nació casi asfixiado con el cordón umbilical. Al tercer día, después de haber hecho todo lo posible por salvarle la vida, Ángel murió. En ese mismo instante, y para desesperación de sus padres, Luna, que aparentemente estaba bien, entró en coma.


-Este es sin ninguna duda un lugar hermoso para descansar, querido Ángel-


Luna había ido, como cada año, a llevar flores a la tumba de su hermano. Sus padres habían comprado una casita cerca del mar, próxima a un enorme acantilado desde donde se divisaba todo el archipiélago chinijo, una docena de islotes deshabitados que se difuminaban mar adentro. El pequeño cementerio de poco más de medio centenar de tumbas, todas en la tierra, se encontraba al borde del abismo pétreo. Bajo una Sabina centenaria reposaban los restos del pequeño Ángel.


Sus padres, como cada año, la habían acompañado y tras poner las flores en la tumba y rezar por el alma del niño, la dejaban sola durante un rato.


Había anochecido y en aquel lugar, sin las luces cercanas del pueblo, el cielo aparecía limpio. Esa noche había luna nueva y podían observarse muchas constelaciones y algunos planetas a simple vista.


-Recuerdas aquella estrella- le dijo su padre. Sus padres están nuevamente junto a ella.


Su padre era aficionado a la astronomía y le había enseñado desde pequeña todas las constelaciones conocidas.


Luna le miró: -Esa es Arreit-, y sonrió por primera vez ese día. Ambos sabían que aquel no era el verdadero nombre de la estrella, la habían buscado, muchos números y letras para un nombre, -es más fácil como tú la llamaste-, le dijo su padre entonces.


-¿Qué significa Arreit?-, le había preguntado su madre años más tarde. Ella no sabía que contestar, no sabía porque había pronunciado aquel nombre nada más despertar del coma, no recordaba nada de aquellos tres años, salvo la cara de Ángel.


Una estrella fugaz paso por el horizontal dibujando un inusual arco, casi antinatural.


-¿Has visto esa estrella fugaz?-, le preguntó la mujer a su marido.


-Sí, ha sido hermoso y raro a la vez. ¿La has visto tú Luna?-.


Ambos se giraron hacia su hija, pero Luna ya no estaba junto a ellos, había saltado la valla que separaba el cementerio del acantilado y estaba a un paso del borde del abismo.


-¡No lo hagas!- gritaron los dos al unísono pensando en lo peor.


Pero su hija no tenía pensamiento de suicidarse. Sus padres corrieron hacia ella y cuando estuvieron a su lado nuevamente quedaron petrificados de terror. Frente a ellos, flotando en el aire, estaba la criatura más extraña que habían visto nunca. Su aspecto físico se asemejaba a una hormiga, pero del tamaño de un niño pequeño, antenas, seis patas, tórax, abdomen y unas mandíbulas inquietantes. Su cuerpo desprendía una especie de luminiscencia. Sus mentes quedaron conectadas al instante.


-No tengáis miedo-


No habían escuchado su voz en el aire sino en su interior.


-¡Hola LUNA!, niña de la luz, estoy muy contento de conocerte físicamente. Soy el descendiente de Arreit y tengo el honor de ser la FUENTE, mi nombre es Oleic-


Luna y sus padres estaban desconcertados.


-He venido a cumplir la promesa que mi pueblo te hizo a través de Arreit-


En la mente de Luna pareció romperse un sello. Sus recuerdos perdidos de los tres primeros años de vida se agolparon de repente, queriendo salir todos a la vez del oscuro lugar donde habían sido guardados. Sus padres, conectados a la mente de su hija por aquel extraño ser, empezaron a comprender.


Los gemelos tenían un don cada uno: Ángel era el portador de la empatía universal pero era inmune a sus efectos. Luna era la buscadora, podía viajar con su mente sin las limitaciones del espacio físico o del tiempo, buscando el ser idóneo para albergar el DON de Ángel y convertirse así en LA FUENTE. Sus dones se extinguirían alcanzado este fin. Pero Ángel iba a morir, él lo sabía, y la única posibilidad que les quedó a los hermanos fue trasmitir el DON a Luna. Los dos sabían que ella no era inmune y que el dolor que había en su planeta podría matarla, pero el fin merecía el riesgo. Al recibir tanto dolor un cerebro tan pequeño, no pudo soportarlo y entró en coma. Pero Luna, como sus padres habían dicho, era una luchadora, una niña muy fuerte. En su oscuridad, en el dolor, encontró el camino hacia Arreit.


-Luna, con tu don podías conocer el futuro de tu mundo-, dijo Oleic. -Y cuando recibiste la empatía universal de tu hermano, sufriste el dolor de millones de seres que morirían el mismo día tras un holocausto nuclear, hecho que ocurrirá dentro de pocos días-.


-Gracias al DON que regalaste a Arreit, nos convertimos en la primera raza de la Luz. Pudimos viajar a través del espacio y del tiempo. Encontramos otros mundos con problemas similares el nuestro y le trasmitimos el DON. Ahora somos miles las razas de la luz y todos estamos conectados-

-Como te prometió Arreit, hemos venido a ayudaros-. Y cientos de miles de estrellas fugaces comenzaron a caer del cielo. Eran representantes de las razas de la luz que llegaban a la tierra para ayudar a los humanos y a todos los seres que la habitaban.

-Luna, tu espíritu siempre fue fuerte y ahora tu mente está preparada. TÚ eres LA FUENTE de tu mundo, tú eres su salvación-

Y diciendo esto Oleic, entregó el DON a Luna...Ella sintió nuevamente a su hermano, supo que nunca más se sentiría triste...y amaneció un NUEVO día.


fin


Nota del autor: este cuento se lo dedico a mi hija pequeña, que cumplió dos años en estos días.

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Fotografía: Banco de imágenes del Instituto Astrofísico de Canarias. http://www.bia.iac.es/

19 comentarios:

  1. La verdad es que te has lucido, me parece fantástico y la narración de este cuento en parte refleja lo que tú esperas de esta vida, la esperanza de un mundo mejor.
    Decirte que me encanta y casi me he emocionado.
    Los nombres son fantásticos y el final también, sólo hay dos cosas que no me gustan: Podías haber nombrado Gran Canaria en lugar del Archipiélago Chinijo y lo del Cementerio al borde del acantilado donde vivía Luna.
    Espero próximos cuentos, besos

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  2. Gracias querida no tan anónima. Me gusta la crítica. En un próximo cuento nombraré la isla de Gran Canaria. En cuanto al cementerio cerca de la casa de Luna, me pareció el lugar más apropiado ya que el hermano era una parte importante de la narración.

    Gracias de nuevo por seguirme y por el comentario.

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  3. Las risas y las ilusiones son un motor basico para poder vivir felices.
    Me alegro poder leerte y que tengas esa facilidad para hacer feliz a los demas.
    Un abrazo

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  4. "Los cuentos te pueden hacer soñar, y los sueños, al contrario que las pesadillas, son imágenes de nuestro mundo feliz".

    No dejes nunca de escribir y contar cuentos Ibso. Me hice seguidor tuyo.
    Abrazo. Jabo

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  5. Gracias José Antonio, deseo que tu mundo sea hoy mejor que ayer aunque peor que mañana. Y por lo que he leído en tu blog, ese deseo será, a través de tus palabras, extensible a toda la tierra y a todos los seres que la habitan.

    Gracias Jabo, siempre me gustó conocer gente buena y grande de corazón, que piensa en los demás y que ama la naturaleza.

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  6. A mi tambien me gusta reir y pienso que el reir alimenta. Nunca deberíamos dejar de sentirnos felices por algo, aunque la vida tenga piedrecitas por el camino.
    Siempre, siempre...hay un motivo para soñar y reir.
    Un abrazo
    Mariasabel

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  7. Gracias Mariaisabel por tus palabras.

    Yo tambien creo que siempre se debe encontrar un motivo para soñar y reir, para hacer soñar y hacer reir, es el alimento que nos da fuerzas para seguir luchando por un mundo mejor.

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  8. Es un cuento precioso, que llena de esperanza.

    Arreit= Tierra?
    Oleic=Cielo?

    Te felicito, me ha encantado, este cuento está en armonia con mi forma de ver el mundo.

    Un abrazo

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  9. Cuchu:
    Yo soy su autor y aún me emociono cuando lo vuelvo a leer.
    Si, Arreit es Tierra y Oleic es Cielo, me parecieron unos nombres alienígenas muy terrestres, ja, ja.
    Gracias por tu comentario y me alegro que te haya dado un poco de esperanza. Ibso.

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  10. IBSO, es la recopilación más hermosa de esa utopía posible que necesitamos los humanos.
    El cuento es una maravilla y recoge el conocimiento místico en versión actual. Leerlo ha resultado sanador y todo un consuelo saber que hay personas como tu en algún punto del universo, tanto mejor si no anda tan lejos.:)
    Pese a la distancia temporal veo que tenemos muchas aspiraciones en común y repito, me da mucha alegría.
    Ya veo que me "has pillado". Además ambos ponemos las estrellas o galaxias como fondo y/o portada de nuestros respectivos espacios, lo cual es bastante significativo.
    El tuyo es muy bello, además en cuanto te leí hace un mes sentí que te reconocía y mis votos siempre volaron hacia tus entradas del concurso. Simple empatía, que funciona, así, sin más.
    Un fuerte abrazo y GRACIAS.

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  11. Me alegro que te haya gustado y que tengamos aspiraciones en común. Ciertamente esa empatía es mutua.
    Te contaré un secretillo: la narración del concurso de Paradela está relacionada con este cuento.

    Idea: personas que dedican (o dan) su vida por otras que aun no han nacido y que no conocerán. ¿Por qué ese sacrificio?

    Un abrazo y GRACIAS a tí.
    Ibso.

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  12. IBSO,me ha encantado esta historia...!

    Es todo un presagio de futuro,que nos sobrecoje y a la vez nos llena de esperanza.
    Te dejo mi felicitación y mi abrazo grande.

    Tu mismo me has traido hasta aquí indirectamente,peor fuíste tú,amigo.
    M.Jesús

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  13. MAJECARMU: ¡Bienvenida a mi casa virtual!.
    Me alegro que te haya gustado este cuento. Fue el primero que escribí y habría que pulirlo un poco, pero el mensaje sigue siendo el mismo: la empatía, el sacrificio por amor y la generosidad sin condiciones nos puede salvar. Un abrazo y gracias por conversar en el camino.
    Ibso.

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  14. Muy lindo relato Ibso. transmite esperanza... Es lindo pensar que no todo está perdido en este mundo y sobre todo, me gustaron tus ganas de transmitir alegría y risas.

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  15. A tu hija llevo varios días recordándola: ella encabeza el vídeo de fotografía que hizo el año pasado Noche Infinita en aquel homenaje a la mujer, para la celebración del ocho de marzo. Allí están, ella y tu esposa, viendo un mundo nuevo.
    Precioso cuento.

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  16. ¡que precioso cuento! ¡es tan maravilloso y otorga tanta felicidad! ¡me ha encantado! :) ¡saludos!

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  17. Magnífico y precioso Ibso. Claro que quien ya conocemos tu manera de escribir y la sensibilidad que le pones no nos extraña nada ese final para esa historia tan bien elaborada.

    Un abrazo

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  18. Así va a ser el fin y el nuevo principio, por la luz del verdadero amor.
    Te luciste, me gustó muchísimo. Qué agraciada tu hija de tenerte.
    Un súper abrazo y un gran beso para tu hija con felicitación para tu esposa.

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  19. Creo que lo había leído pero no había podido decirte lo que me había gustado ha sido estupendo releerlo
    Un besote

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